Lo que hay que hacer... judías

13 noviembre 2015

Mamá: A los padres de ahora nos toca ayudar a nuestros hijos a hacer todo tipo de manualidades y trabajos para el cole (antes el problema era tuyo y tenías que solucionarlo solita)... Ya os conté que nos tocó fabricar un volcán, que después destruyeron para un video de clase de inglés... 

En esta ocasión el encargo era para la la asignatura de Naturales del pequeño.  Lo clásico, plantar una legumbre en algodón, cuidarla y plasmar su evolución en un diario, anotando su crecimiento, las condiciones en las que se se ha desarrollado... 

Pero esta vez no eran lentejas, tenían que ser... ¡judías! Así empezamos:


Bueno, lo primero fue pedirle a la yaya unas cuantas judías, porque no teníamos en casa... no somos muy de legumbres, la verdad... tenemos garbanzos, pero solamente para hacer peso cuando preparamos alguna masa... como la del quiche.


Enseguida empezaron a crecer... la verdad es que la cosa, desde el principio, fue bastante bien y cada día notábamos cambios y que la plantita en cuestión iba por el buen camino...  Eso sí, todo el mundo opinaba, si había que regar, si no, si el color era adecuado, si no...


Muchas opiniones, pero el cuidado corría de mi cuenta... Normalmente la teníamos en la terraza, pero si hacía viento había que entrarla.  Había que regarla, pero sin pasarse y solo una persona, porque si no, se podía estropear...


Cuando salieron las primeras hojas, a todos se nos escapó un "ohhhhhhh".  Tuvimos que hacer lo mismo con otras judías, pero metiéndolas en la nevera... claro, sin sol, no crecieron absolutamente nada...


Pasados unos poquitos días, la plantita estaba realmente preciosa y teníamos que vigilarla más que nunca, porque seguíamos rellenando el diario para entregarlo en el cole... El seguimiento incluía un "resultado final" y no podíamos permitir que se estropease antes de tiempo...


Una día, la encontramos toda pochita, con los tallos caídos.  Rápidamente la regamos, por si nos habíamos descuidado, y tuvimos que ponerle unos palitos de pinchos atados, para que ya no se torciesen y continuasen creciendo las judías...


Le siguieron creciendo nuevas hojas, más claritas... Presentamos el diario, con resultado final incluido y como todo iba bien, las plantamos en tierra, le costó un poquito adaptarse, pero está muy muy bonita y continúa creciendo... pero esa es otra historia, que ya contaremos...

(Algunos tienen la esperanza de comer judías de la maceta... y a mí me gusta que se viva, hasta esta pequeña cosita sin importancia, con ilusión...).


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