Nos ha costado volver...

20 enero 2015

Mamá y Berta:  Sí, nos ha costado volver... Tanto que ya no podemos desearos un Feliz Año Nuevo (por lo visto, sólo puede hacerse hasta el 9, según nos han informado recientemente) y queda hasta mal comentar nuestros propósitos y buenas intenciones.  Tampoco es muy adecuado retroceder ahora hasta la Navidad y llenar la entrada de luces, bolas, dulces típicos o recuerdos de entonces.  Ya ha pasado, con sus aspectos positivos y con los otros, personales e intransferibles de cada persona y sus circunstancias.  Nada es perfecto (nada, por mucho que se empeñen algunos-as en vender esa idea, cuanto esfuerzo desperdiciado, dejad de insistir, nada es perfecto).

Empezamos el año de viaje, disfrutando de unos días fantásticos en un destino que nos apetecía mucho, sobre todo a las peques.  Todo resultó genial y desconectamos por completo, nos divertimos, vimos cosas bonitas, surgieron nuevas anécdotas y compartimos momentos únicos, que con el tiempo recordaremos, como pasa con cada escapada, por cercana o breve que sea (prontito os contaremos detalles).   En definitiva, la vuelta fue casi casi dolorosa y, como siempre, ha costado adaptarse a la realidad y a la vida diaria, con su rutina y horarios.

Volvemos una vez pasado el "blue Monday", que fue ayer.  Hasta el domingo nunca habíamos oído hablar de esta fecha.  Por lo visto, es el día más triste del año.  El tercer lunes del año es el día más triste de los 365, según una fórmula que calcula las deudas acumuladas en Navidad, la motivación, el tiempo, la necesidad de tomar decisiones y otras variables.

Y es que reúne las peores características.  El comienzo de semana tras el finde, que se hace inevitablemente cuesta arriba y, en invierno, aún más. El mes, enero, que suele ser frío, con días de bajas temperaturas, cortos y grises. La cuesta de enero, que se acumula a nuestras espaldas. Y los efectos de los atracones navideños, que todavía arrastramos y que nos hacen temblar cada vez que nos acercamos al peso.


Además, por lo que cuentan, es el día que descubrimos que no hemos empezado a cumplir nuestros propósitos, formulados en Nochevieja con ilusión, animados, sin duda, por dejar atrás los doce meses anteriores, por las uvas comidas al ritmo de las campanadas y por la esperanza de que lo que viene siempre será mejor. En cualquier caso, hemos tachado el 19 en el calendario, así que ya hemos pasado lo peor y toca sacar partido al 2015, que va a toda velocidad.  Hay que disfrutarlo y sacar partido a cada plan que se presente y que nos apetezca. 

Nosotras que no somos de grandes propósitos (así evitamos otras tantas decepciones), de modo que nuestro objetivo es, más bie sencillo, nos hemos propuesto aprender a decir no (¡cuánto nos cuesta a veces por educación y por convencionalismos) y aprender a ser muy fieles a algo tan sencillo como:

- ¿Te apetece? 
- No 
- Pues no lo hagas, ni lo digas.

Simple, muy simple ¿no?. Nos da pereza seguir haciendo lo que los demás quieren que hagamos o esperan que hagamos o quieren imponer que hagamos o ha sido costumbre que hagamos.  Os contaremos si lo vamos consiguiendo... Seguro que, en caso positivo, seremos un poquito más felices.



2 comentarios

  1. ¡Hala, qué guay! Yo por Navidad no me voy a ningún sitio, nada más celebro y ya está. Esta vez no he tenido tiempo ni siquiera para mi blog jaja, bueno, ahora ya sí lo tengo y vengo con las pilas cargadas. Pues a mí sí me trajeron el móvil al final. Es muy chulo y estoy viciada a un juego (SUBWAY SURFERS!!) Bueeeeeeeno, pues espero comentar mucho a partir de ahora. Abracitos:

    Cristina.

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  2. Si que me han traído el móvil al final y estoy encantada con el. A mi también me guata mucho ese juego, la verdad es que engancha un montón.
    ¡Muchas gracias por tu visita y tu comentario!

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