Galletas ricas, riquísimas

30 enero 2015

Mamá y Berta:  Junto a los libros de recetas, los Reyes Magos trajeron una cajita con moldes para hacer galletas y ponerles una bonita decoración de chocolate... Son de la marca Silikomart, que tiene página web, podéis verla aquí. Por supuesto, ya los hemos estrenado y hemos preparado unas galletas ricas, riquísimas.
 
 
En la foto aparece el molde que sirve para hacer las galletas.  Después les pusimos una plaquita de chocolate por encima, pero eso os lo contamos otro día para no extendernos.
 
 
Los ingredientes que utilizamos son:
 
* 465 gramos de harina
* 300 gramos de mantequilla
* 200 gramos de azúcar glasé
* 4 gramos de levadura
* 90 gramos de yemas de huevo
* 25 gramos de crema de cacao (Nocilla, vamos) 
 
 
El procedimiento para hacer las galletas es el siguiente:
 
En un recipiente, juntamos la mantequilla (previamente ablandada) y el azúcar glasé.  Después, añadimos las yemas de huevo ya batidas y a temperatura ambiente, junto con la crema de cacao.
 
 
A continuación, añadimos la harina y la levadura y mezclamos.  Entonces formamos un rectángulo con la masa obtenida, lo metemos en la nevera y dejamos que repose durante tres o cuatro horas.
 
 
Pasado ese tiempo, la sacamos de la nevera y extendemos la masa con un rodillo sobre una superficie lisa y limpia. 
 
 
Empezamos a cortar la masa con el corta pasta para galletas.
 
 
Horneamos a 170 grados durante unos 10 ó 12 minutos.



Mmmm, ¡¡qué maravilloso olor en la cocina!! ¡¡listas!! Pero nos falta cubrirlas con una plaquita de chocolate, para que estén completas.  (Aunque así también estaban ricas, riquísimas...).

Una de colonias...

27 enero 2015

Mamá: No hay mejor olor que el de un bebé.  Cuando entras en una habitación donde hay uno, se nota enseguida, porque lo llena todo, es único y especial.  Quizás por eso, me encanta cómo huele la colonia "Nenuco" y la he utilizado siempre para mis peques.  También en ambientadores de casa y hasta en suavizantes que tenían ese aroma.  Pero las personas vamos creciendo y nos empieza a gustar perfumarnos... 

Y eso que a mí me fascina el olor característico de cada persona (duchadita y aseada, claro está).  Me gusta esa sensación de coger una camisa, la almohada de la cama o una simple bufanda (por supuesto, limpitas) y percibir el olor, que te recuerda a su dueño-a inmediatamente.  Es una forma de recordar a alguien, de acordarte de su esencia.  Tanto es así que, en ese gesto, siempre cierro los ojos y sólo respiro. 

También me chiflan los recuerdos de olores, sobre todo los que evocan mi niñez y me hacen volver al pasado por un momento.  Pero bueno, me estoy yendo demasiado del tema propuesto por Berta.  Por supuesto, además de todo esto, me gustan las colonias.  Mi preferida es "Aire" de Loewe, aunque no en todas las ocasiones le he sido fiel, siempre vuelvo a ella, sobre todo para fechas especiales, de celebración... Para todos los días, me quedo con "Agua fresca de rosas" de Adolfo Domínguez.  Mmm ¡cuánta fragancia en esta entrada!. 
 
 
Berta:  No sé muy bien por qué, pero me gusta mucho ir a las perfumerías y probar colonias, me gusta echar en esos papelitos que dejan y después olerlas.  Al final, se mezclan tanto que ya no sabes a qué huele exactamente.  También me encanta cuando en El Corte Inglés, te dan de esos papelitos y te dicen la marca, para que puedas comprobar si te gustan.  A veces mamá, cuando va sola, pide para mí y me los trae a casa. 

Cuando la echas en esos papelitos hay que moverlos, porque si no el olor es muy fuerte y te hace hasta daño en la nariz.  También si te pones en la muñeca, hay que esperar unos segundos en olerla, por el mismo motivo.  Yo he usado varias colonias, que nos iban regalando de vez en cuando.  He tenido de Minnie, de alguna princesa y hasta de la serie de "Patito feo", que tenía un aroma bastante empalagoso, por cierto.  

En la carta de Papá Noel de esta Navidad, pedí una colonia, porque quería ya algo más adecuado para mi edad, que fuese suave y "fresquita" (eso no dejaba de repetirlo mamá).  Para ponerlo más fácil, fui antes a probar con ella a una tienda.  Pasamos un buen rato y al final no podíamos oler ni una más.  Pero, lo tuve claro y elegí "Lady Rebel" de Mango.  Además iba en un estuche y salía también body lotion y vaselina. 


Los Reyes trajeron libros de recetas

23 enero 2015

Mama y Berta: Los Reyes Magos, como siempre en nuestra casa y siguiendo la tradición, vinieron cargaditos de libros.  Además atendieron las peticiones de cada uno de nosotros, por lo que se reunieron temáticas de lo más variadas debajo del árbol, para todos los gustos.  Y por eso, todos quedaron contentos.  La peque mayor, además de los de lectura adecuados para su edad, recibió dos de cocina.

Dos de cocina, para preparar esas recetas que tanto le gustan y en las que, al final, participamos todos de una manera o de otra. De gusto verla trajinar entre cacharros y mandarnos a cada uno una tarea diferente, para echar una mano y tener listo el plato pronto.  Así pasamos ratos de lo más divertidos y después disfrutamos de una suculenta cena.  Aunque a veces no faltan tampoco los nervios y los gritos.
Uno de ellos, como veis en la foto, se titula "Food pops" o Piscolabis salados en palillo.  Porque nos gusta un poquito de dulce después de las comidas, pero también nos encanta el aperitivo a última hora de la mañana, o las cenas en el salón tipo picoteo, viendo un partido o un programa que eligen siempre los peques. 
Las recetas son sencillas, echad un vistazo al índice y lo comprobaréis, pero en nuestra opinión, muy resultonas.  Además son muy bonitas de aspecto y también coloridas, de modo que lo tienen todo.  Una vez hechas, apetece probarlas rápidamente.  ¿Qué os parecen unos ñoquis de ricota y albahaca? ¿Y unos rollitos de berenjena?
Los rollitos ya los hemos probado y os aseguramos que estaban buenísimos.  No hicimos fotos (uff ¡qué fallo!, pero se montó tal lío entre fogones, con cinco por el medio, que fue imposible), así que tendremos que repetirlos e ir probando, una a una, todas las demás... Y prometemos contarlo.

El segundo, como no podía ser de otra manera, es para el postre: "Mi pequeño taller de galletas" o deliciosas recetas irresistibles para grandes y pequeños... Sí, nos gusta lo salado, pero un pequeño toque dulce para finalizar no pueda faltar, porque si no queda la sensación de no haber terminado...
Y es que, pasar las páginas y ver esas galletitas, de todo tipo de sabores, texturas e ingredientes, abre el apetito a cualquiera... ¿Quién puede resistirse? A media mañana o a media tarde, con un cafecito o con un chocolatito caliente...
O cuando entras a la cocina, en busca de algo, una cosita pequeña para picar, un bocadito que te quite esa sensación en el estomágo que te hace run run...
Tampoco hace falta mucho esfuerzo para tomarse un macaron como los de arriba, o una rosquilla con chocolate, como las de abajo.  Mmmm, se hace la boca agua (¡¡cómo nos gusta esta expresión, que es tan tan real!!).

Pues nada, sólo nos queda ir probando... listas de ingredientes, utensilios preparados y las manos a la masa y al palillo y después... ¡¡¡a disfrutarlo!! La afición que están generando los programas de la tele entre los niños y adolescentes es fantástica, los excelentes cocineros que hay en nuestro país tienen su continuidad asegurada...  

¡Ah! Y hay más libros en la colección... 

Nos ha costado volver...

20 enero 2015

Mamá y Berta:  Sí, nos ha costado volver... Tanto que ya no podemos desearos un Feliz Año Nuevo (por lo visto, sólo puede hacerse hasta el 9, según nos han informado recientemente) y queda hasta mal comentar nuestros propósitos y buenas intenciones.  Tampoco es muy adecuado retroceder ahora hasta la Navidad y llenar la entrada de luces, bolas, dulces típicos o recuerdos de entonces.  Ya ha pasado, con sus aspectos positivos y con los otros, personales e intransferibles de cada persona y sus circunstancias.  Nada es perfecto (nada, por mucho que se empeñen algunos-as en vender esa idea, cuanto esfuerzo desperdiciado, dejad de insistir, nada es perfecto).

Empezamos el año de viaje, disfrutando de unos días fantásticos en un destino que nos apetecía mucho, sobre todo a las peques.  Todo resultó genial y desconectamos por completo, nos divertimos, vimos cosas bonitas, surgieron nuevas anécdotas y compartimos momentos únicos, que con el tiempo recordaremos, como pasa con cada escapada, por cercana o breve que sea (prontito os contaremos detalles).   En definitiva, la vuelta fue casi casi dolorosa y, como siempre, ha costado adaptarse a la realidad y a la vida diaria, con su rutina y horarios.

Volvemos una vez pasado el "blue Monday", que fue ayer.  Hasta el domingo nunca habíamos oído hablar de esta fecha.  Por lo visto, es el día más triste del año.  El tercer lunes del año es el día más triste de los 365, según una fórmula que calcula las deudas acumuladas en Navidad, la motivación, el tiempo, la necesidad de tomar decisiones y otras variables.

Y es que reúne las peores características.  El comienzo de semana tras el finde, que se hace inevitablemente cuesta arriba y, en invierno, aún más. El mes, enero, que suele ser frío, con días de bajas temperaturas, cortos y grises. La cuesta de enero, que se acumula a nuestras espaldas. Y los efectos de los atracones navideños, que todavía arrastramos y que nos hacen temblar cada vez que nos acercamos al peso.


Además, por lo que cuentan, es el día que descubrimos que no hemos empezado a cumplir nuestros propósitos, formulados en Nochevieja con ilusión, animados, sin duda, por dejar atrás los doce meses anteriores, por las uvas comidas al ritmo de las campanadas y por la esperanza de que lo que viene siempre será mejor. En cualquier caso, hemos tachado el 19 en el calendario, así que ya hemos pasado lo peor y toca sacar partido al 2015, que va a toda velocidad.  Hay que disfrutarlo y sacar partido a cada plan que se presente y que nos apetezca. 

Nosotras que no somos de grandes propósitos (así evitamos otras tantas decepciones), de modo que nuestro objetivo es, más bie sencillo, nos hemos propuesto aprender a decir no (¡cuánto nos cuesta a veces por educación y por convencionalismos) y aprender a ser muy fieles a algo tan sencillo como:

- ¿Te apetece? 
- No 
- Pues no lo hagas, ni lo digas.

Simple, muy simple ¿no?. Nos da pereza seguir haciendo lo que los demás quieren que hagamos o esperan que hagamos o quieren imponer que hagamos o ha sido costumbre que hagamos.  Os contaremos si lo vamos consiguiendo... Seguro que, en caso positivo, seremos un poquito más felices.