Ya está aquí el otoño...

14 octubre 2014

Mamá: Ahora sí que sí, parece que ha llegado el otoño para quedarse.  Los armarios ya medio cambiados, con alguna cosita fresca todavía por si acaso, pero con más ropa de abrigo, porque el tiempo anuncia otras temperaturas, más lluvia y menos solecito. Es temporada de hojas secas, de setas, de volver a ver a las castañeras, de echarse la siesta con una mantita, de pasar más ratos en casa, de cafecito caliente, de buscar algún rayito y disfrutarlo...

Cuando llega esta época, que no me gusta especialmente, porque su llegada es el inicio de las bajas temperaturas, de los abrigos,  de las manos siempre frías, de los días más cortos, me viene a la cabeza la canción que los peques aprendían en el cole sobre el otoño: 

Ya llegó el otoño,
Tápate el moño,
Ya llegó el otoño,
Tápatelo ya.

Ya se caen las hojas,
Ya salen las setas,
Se duermen los osos,
Se van las cigüeñas.


Los bosques están preciosos, eso sí, y es una maravilla pasear entre las hojas caídas, disfrutando de su sonido, al romperse.

Esparce octubre, al blando movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento.

Qué noble paz en este alejamiento
de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!

¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina!

En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.

(Juan Ramón Jiménez)

Tendemos que acostumbrarnos a menos juegos en el patio, a tener preparado el paraguas y las botas, a que de pereza saltar de la cama, a la luz de las bombillas, a no frecuentar las terrazas, a las bebidas templadas, al cambio de hora...

 Modesto es el otoño
como los leñadores.
Cuesta mucho
sacar todas las hojas
de todos los árboles
de todos los países.
La primavera
las cosió volando
y ahora
hay que dejarlas
caer como si fueran
pájaros amarillos.
No es fácil.

(Fragmento de la Oda al otoño de Pablo Neruda)
El otoño me recuerda también a paseos lentos y en familia, con la mirada puesta en el suelo y con la atención puesta en cada tramo de tierra, en cada tronco de árbol, a cestas con setas de muchos tipos, a estudiarlas después con un libro sobre el tema en la mano, a cocinarlas después y paladearlas, a risotto meloso con setas, ...

El cárdeno otoño
no tiene leyendas
para mí. Los salmos
de las frondas muertas,
jamás he escuchado,
que el viento se lleva.
Yo no sé los salmos
de las hojas secas,
sino el sueño verde
de la amarga tierra.

(Otoño, Antonio Machado)
Los castaños, las hayas, los robles o los avellanos se visten de nuevas tonalidades, en grana y oro, ofreciendo un espectáculo de la naturaleza maravilloso, preparándose así para el largo invierno.  Muchos destinos muestran un aspecto diferente en estas fechas, a través de los colores ocres y la luz amarillenta que lo envuelve todo.

En el alto otoño del mar
lleno de niebla y cavidades,
la tierra se extiende y respira,
se le caen al mes las hojas

(Testamento de otoño, Pablo Neruda)
Así es el otoño, y aunque ahora de pereza adentrarse en él, tendremos que disfrutarlo, aprovechando todo lo que ofrece y todo lo que permite descubrir...

No hay comentarios

Publicar un comentario

Nos encanta que comentes, por favor, no olvides hacerlo...
¡¡Gracias por tus comentarios!!