Un escaparate muy cuco...

03 octubre 2014

Mamá y Berta:  Ya sabéis que cuando viajamos un poco por ahí, nos gusta fijarnos en escaparates especiales.  Alguno os hemos enseñado en el blog, podéis verlo aquí.  En esta ocasión nos vamos a detener en uno que nos llamó la atención (y no por su tamaño precisamente), paseando por Carcassonne (Francia).  Esta localidad, aunque es muy turística, es realmente bonita y te traslada a otra época.  Perderte por sus calles es una auténtica delicia. 

Lo más recomendable es alojarse dentro de sus murallas, para poder disfrutar de un poco más de tranquilidad cuando los turistas empiezan a marcharse.  Un paseo por la noche allí es un viaje en el tiempo, mágico y lleno de encanto. Carcassonne tiene el privilegio de poseer dos monumentos inscritos en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO: el Canal du Midi declarado en 1996 y la Ciudad Medieval en 1997.


La Ciudad Medieval es una ciudad fortificada única en Europa por su tamaño y su estado de conservación. Su historia está marcada por 2000 años de conquista y la huella del Catarismo y sus cruzadas.  Posee 52 torres repartidas en un doble recinto que mide 3 kilómetros de largo. La muralla interior consta con restos de murallas galo-romanas (siglo III y IV) caracterizadas por su pequeño aparejo coronado por bandas de ladrillos. A lo largo del siglo XIII, los reyes de Francia mandaron construir un segundo recinto exterior en torno a la Ciudadela, así como un foso seco.

Pero, vayamos al tema que os queríamos enseñar.  Un pequeñito escaparate con unos cuadritos que nos enamoraron nada más verlos.  Son sencillos y reducidos de tamaño, pero llenos de detalles y buen gusto.  Quizás eso fue lo que más nos atrajo, lo cuidado de estos bodegones en miniatura.  El resultado era simplemente perfecto.
Las fotos no son muy buenas, pero nos sirven para mostraros los cuadritos que tanto nos gustaron.  Pasamos un buen rato con la nariz pegada en el cristal, observando los distintos elementos combinados con mimo en cada uno de ellos.  
Como veis, había varios modelos, pero todo ideales.  Realmente lo difícil era decidirse y elegir solamente uno.  Además entre nosotros, había también opiniones diversas sobre cuál era el más bonito. 
Su fabricación era totalmente artesanal y claro, eso se nota.
Mamá: A mí personalmente, el de la foto de abajo me conquistó.  Qué pena que la imagen tenga tantos reflejos, aún así y aceptando que la culpa es mía, espero que podáis disfrutar del cuadrito y deteneros en la cestita, en los dulces, en la puntilla, en el tarrito de confitura... ¿cómo puede algo tan simple quedar tan, tan coqueto?
 ¿Qué os parecen? ¿os han gustado? No digáis que no son una auténtica monada. 

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