Libros para comenzar el otoño

30 septiembre 2014

Mamá: Este verano he podido disfrutar leyendo varios libros durante las vacaciones.  Hoy os hablo y os recomiendo el primero de ellos: La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker.  Es una novela de suspense que ocurre en tres momentos diferentes: 1975, 1998 y 2008 y que va contando y desvelando aspectos del asesinato de una joven de quince años, en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire.  

El hilo conductor de la historia es descubrir quién mató a Nola Kellergan y conocer los detalles desde los puntos de vista de bastantes personajes.  Todo comienza en 2008, cuando Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su antiguo profesor y amigo Harry Quebert, autor de una reconocida novela y descubre que tuvo una relación secreta con Nola.  Poco después, Harry es detenido y acusado de asesinato al encontrarse el cadáver de la chica enterrada en su jardín.  Entonces Marcus comienza a investigar y a escribir un best seller sobre el caso. 

Sin duda, recomiendo este libro, porque te engancha desde el principio.  Aunque es la misma historia contada una y otra vez, en cada ocasión te va a aportando nuevos datos, que van aclarando cosas y al mismo tiempo despertando tu curiosidad.  Entretenido desde el comienzo, también te descubre la vida y secretos de varios personajes, relacionados entre sí, con giros inesperados en la trama, falsos culpables.  En defivitiva, un libro que os animo a leer.


Berta: Este verano, entre otros que os iré contando, me he leído el libro llamado "Segundo grado en Torres de Malory", que pertenece a una colección.  El primero me encantó ¿recordáis? os lo comente aquí, por eso decidí leerme el segundo, a ver si seguía gustándome también. Y todavía me quedan varios por leer, porque hay hasta sexto curso. Poco a poco me los iré leyendo.  Me apetece porque supongo que irán creciendo y haciendo cosas distintas. 

Como seguramente ya os conté en el primer libro, la protagonista se llama Darell, que vive y estudia con muchas amigas (y no tan amigas) en un internado situado al lado del mar llamado Torres de Malory. Este año ya están en segundo y cada vez las profesoras son más exigentes.  Además vienen alumnas nuevas, como Daphne, Belinda o Elena... aunque algunas solo traerán problemas...

Me ha gustado mucho el libro, yo creo que más que el primero, porque hay más sorpresas, más cambios, más gente, más bromas... Espero poder leerme el resto de la colección pronto, estoy intrigada por saber lo que pasará. Os lo recomiendo porque os encantará, es muy entretenido y bastante divertido.


Polos caseros de sandía

26 septiembre 2014

Berta: El otro día os pusimos una receta ¿recordáis? una tarta de tres chocolates deliciosa.  Normalmente no ponemos dos tan seguidas, para que os de tiempo a elaborarla con tiempo y a nosotras a pensar y llevar a cabo una nueva.  Pero este verano, mis hermanos y yo hemos trabajado  en la cocina, así que tenemos varias listas que nos apetece enseñaros.
 
 
Como todavía disfrutamos de unos días de calorcillo, al menos por las tardes, os vamos a explicar paso a paso una receta de polos caseros de sandía.  La probamos hace ya unos días y estamos pensando en repetirla porque nos gustó bastante.
 
 
Para poder hacerla, sólo necesitáis un trozo más o menos grande de sandía, tres cucharillas de azúcar y unos moldes para hacer polos.  Muy muy fácil ¿no os parece? Nosotros utilizamos unos moldes que teníamos de un juguete de mi hermana y que no habíamos usado mucho.  Se llama Frutilandia y sirve para preparar polos y batidos.
 

La receta es facilísima, primero tenéis que cortar la sandía y quitarle todas las pepitas que podáis, si os dejáis alguna no pasa nada. Después tenéis que añadir las tres cucharaditas de azúcar.  Lo trituráis todo con la batidora, hasta que quede totalmente líquido. Una vez que ya tenéis hecho eso, lo vertéis en los moldes, claváis los palos y los dejáis en el congelador unas tres o cuatro horas.
 

Si no os gusta la sandía, también podéis hacer las recetas con otras frutas.  Los mismos pasos, pero cambiando la fruta. Los polos salen buenísimos y muy frescos, saben mucho a fruta, además como la sandía que usamos nosotras estaba cultivada en el huerto de mi abuelo, aún tenía más sabor y era más natural. Os recomiendo probarla con vuestra fruta favorita, os encantará.
 

Las fotos, como en la receta anterior, también las hicimos nosotros. No están mal ¿no?

Tarta Tres Chocolates

23 septiembre 2014

Berta: Este verano, mis hermanos y yo con un poco de ayudita, hicimos una deliciosa tarta de tres chocolates.  La receta está basada, con algún pequeño cambio, en la que nos muestra Susana en su blog "Dulces postres" aquí.  Está buenísima, así que tenéis que probarla.  Es bastante sencilla, no necesitas horno y le gusta a todo el mundo. 

Y ¡¡atención, atención!! Las fotos de la entrada también las hicimos nosotros, sin que estuviese mamá.

 
Los ingredientes son los siguientes: 

* 150 gramas de chocolate negro de fundir NESTLE
* 150 gramos de chocolate blanco de fundir NESTLE
* 150 gramos de chocolate con leche NESTLE
* 750 ml de nata líquida para montar
* 750 ml de leche
* 150 gramos de azúcar
* 3 sobres de cuajada
* 1 paquete de galletas María, las de toda la vida
* 1 paquete de mantequilla

 
Para hacer la base de la tarta
Picamos las galletas con la picadora, hasta que consigamos una mezcla fina, casi en polvo.  Si no tenéis picadora, podéis picalar con un mortero o con un rodillo dentro de papel vegetal. Derretimos 60 gramos de mantequilla en el microondas a baja temperatura y la añadimos a la mezcla de las galletas, para hacer así la base.  Entonces hay que amasarla hasta conseguir la masa.  Si queda muy seca, podemos añadirle un chorrito de leche. 

En ese momento, la puedes meter unos minutos al horno para quede crujiente o bien, como hicimos nosotros, dejarla reposar en la nevera.  

 
Para hacer el cuerpo de la tarta
Mezclaremos los chocolates uno por uno, para ir haciendo cada una de las capas. 

Empezamos con el chocolate negro. En un cazo ponemos calentar 150 gramos de chocolate negro, 250 ml de nata y 50 gramos de azúcar. En 250 ml de leche, tenemos que deleír un sobre y medio de cuajada (nosotros pusimos esta cantidad, un poco más).  Después removemos bien para que mezcle con la leche.  Una vez mezcladas, echamos el resultado al cazo con el resto de ingredientes.

Removemos de manera continua a fuego medio durante unos minutos, dejando que se caliente de manera muy suave, sin elevar la potencia del fuego hasta que rompa a hervir para la cuajada logre cuajarse perfectamente una vez fría.  Hay que tener mucho cuidado de que NO se nos queme.

 
Cuando esté lista la mezcla, la echamos sobre la base de galletas preparada previamente. Dejamos pasar unos minutos para asegurarnos que cuaja esta primera capa.  Si no ha cuajado bien, pueden mezclarse los chocolates y estropearse la tarta. 

Repetimos la misma elaboración con el chocolate con leche. Y echaremos la mezcla, cuando la tengamos, sobre la capa anterior, la de chocolate negro. Es conveniente ayudarnos de una cuchara del revés, para bañar la primera mezcla y que ésta no se rompa.  Debe estar, como ya os hemos dicho, lo suficientemente cuajado, para que pueda resistir el peso de la otra capa y no se mezcle todo. 

Con el chocolate blanco hacemos lo mismo.  

Después, hay que dejar que la tarta se temple a temperatura ambiente y posteriormente la dejamos enfríar en la nevera hasta la mañana siguiente.  Así, sólo nos quedará decorarla, con conguitos, con canela en polvo o, como nosotros, con unos lacasitos de colores. 

 
Como veis la teoría es con tres chocolates, pero como a nosotros no nos va mucho el chocolate negro, la hicimos, con dos capas de chocolate con leche y otra en medio de chocolate blanco.  Toda receta puede adaptarse a tu gusto.

Algunos consejllos adicionales para la tarta: 
1) Importante: es muy aconsejable que sigáis al pie de la letra las instrucciones del sobre de la cuajada, para aseguraros que os queda bien. 
2) Es conveniente emplear una molde desmoldable o de silicona para que podáis sacarla con más facilidad. 
3) Podemos utilizar galletas maría tostada, galletas maría de toda la vida, digestive o como prefiere Susana, galletas ocanix de Tosta Rica.  Sirve cualquier tipo de galleta que toméis en vuestra casa, para conseguir una buena base.  
4) Nosotros utilizamos chocolate para postres, pero si os gusta mucho, muchísimo el chocolate, podéis utilizar con un 70% o 80% de cacao, con las mismas medidas que os hemos dado.

 
Mamá: Yo la probé y os puedo asegurar que estaba espectacular, con una textura muy original, muy suave y fresquita, adecuada para cualquier momento.  Una auténtica delicia de postre, con la que nos sorprendieron los peques.  Espero que la repitan muy prontito...

Unas preguntas a Ana Alcolea, escritora

19 septiembre 2014

Berta:  Si ya tuve la suerte de estar en contacto con María Frisa y hacerle una pequeña entrevista, ahora tengo una nueva oportunidad que también me ha encantado.  Hemos podido localizar a Ana Alcolea,  hablar con ella y ha aceptando responder a unas preguntas nuestras, para conocerla mejor.  Esta escritora es de nuestra ciudad y es autora de muchos libros.  ¿No es para estar contenta?


Es autora de: El medallón perdido, El retrato de Carlota, Donde aprenden a volar las gaviotas, El bosque de los árboles muertos, La sonrisa perdida de Paolo Malatesta, El vuelo de las luciérnagas, Cuentos de la abuela Amelia, La noche más oscura, Napoleón puede esperar, El secreto del galeón, Bajo el león de San Marcos.


¿Cómo se te ocurren las ideas para escribir tus libros?
Siempre parto de algo que me haya conmovido, emocionado.  Una experiencia en un viaje, una cosa... A partir del momento de ese "encuentro" siento que tengo que escribir algo que tenga que ver con ese espacio, con ese objeto...

¿Qué es lo que más te cuesta de escribir un libro?
Probablemente, lo que más me cuesta es empezar, encontrar ese momento de emoción que me lleva a escribir.  Bien es verdad que cada día nos encontramos con fuentes de emoción, de conmoción, pero no siempre estamos abiertos a ellas.  Una vez que empiezo, el libro sigue su camino.  También es difícil terminar.  No la historia, sino terminar de corregir, de decidir si "esta frase está mejor con o sin coma", "esta oración es demasiado larga...", en fin, esos aspectos lingüisticos. 

¿Qué es lo que más te gusta de ser escritora?
Dos cosas muy diferentes aparentemente: que es un trabajo individual, en el que yo estoy conmigo misma y con mis personajes.  Soy su creadora y a la vez forman parte de mí.  Es una sensación muy especial.  Y también el contacto directo con los lectores, que es algo fascinante.  Porque no debemos olvidar que el libro es cosa de dos: del autor y del lector.  El libro no lo termina de crear el escritor, sino el lector.  Y eso es maravilloso. 

¿Qué es lo más importante para ser un buen escritor?
Pues al menos tres cosas.  Primero: haber leído mucho, porque aprendemos el manejo del lenguaje con la lectura de quien bien escribe.  Segundo: ser curioso, tener capacidad de sorpresa, que cada momento pueda ser convertido en materia literaria.  Tercero: partir de algo personal que nos haya conmocionado.  Si lo hacemos así, podremos llegar al lector.  Escribimos desde lo íntimo del autor a lo íntimo del lector.  De lo universal a lo universal desde lo individual.  

¿Desde pequeña ya te gustaba escribir?
Sí, escribía poesías cuando me gustaba algún chico.  Pero como no tenía ningún éxito con los chicos, nunca le di ninguna a nadie.  Las tengo en un cuaderno.  Hace poco publiqué una en mi blog.  Pero sí, me gustaba escribir.  Aunque nunca me atrevía a pensar que llegaría a ser escritora.  Cuando tenía doce o trece años vi por primera vez a un escritor, a Dominique Lapierre.  Me firmó el libro y me dio la mano, entonces sentí que yo también quería ser como él.  Pero creo que no por el hecho de escribir, sino por el glamour que emanaba de él, que era guapo, elegante y francés, en la España de los años 70. 

¿Qué hay que hacer para publicar un libro?
Escribirlo, corregirlo y mandarlo a una editorial o concurso.  Y tener la suerte de que al lector al que le toque leer tu libro le guste y se lo pase al editor.  Si este primer paso no ocurre, la editorial te dice amablemente que no.  Entonces no hay que desesperar , y mandarla otra editorial.  Un buen libro puede pasar desapercibido en una editorial porque no está en la línea que lleva en ese momento.  Pero eso no quiere decir que el libro sea malo, o que no pueda encajar en otra editorial.  La primera editorial a la que le mandé El medallón perdido lo rechazó.  Anaya lo aceptó y lleva ya 22 ediciones.


¿Cuál es tu libro favorito?
Es difícil decirlo.  Puesto que todos mis libros nacen de algo muy personal.  Son como hijos, me costaría mucho decir cuál es mi favorito. 

¿Cuánto tiempo se necesita más o menos para escribir un libro?
Depende .  He escrito libros que me han costado años porque no los he escrito de un tirón.  Y otros que me han costado un mes, como Donde aprenden a volar las gaviotas, o seis semanas como La noche más oscura, que ha ganado varios premios importantes.  Hay periodos en que se está en una especie de "estado de gracia" y sale todo.  Pero no por estar más o menos inspirada, eso me parece un mito.  Hay que ponerse a trabajar, y si te pones todos los días, el libro sale.

¿Cuál fue tu primer libro? ¿A quién se lo dedicaste?
Mi primer libro fue El medallón perdido y se lo dediqué a la memoria de un primo mío, que murió en un accidente aéreo en África.  Fue el deseo de crear algo hermoso a partir del dolor.  Los seres humanos somos capaces hasta de eso. 

¡¡Muchas gracias Ana!! Me ha encantado haber tenido la oportunidad de hacerte estas preguntas.  Además estoy leyendo un libro tuyo... muy pronto lo cuento. 

Empiezo la ESO

16 septiembre 2014

Mamá: Ha llegado el día de los madrugones, de la rutina, de los horarios establecidos... este verano la cosa ha llegado a ser tan grave que yo me iba a la cama antes que ellos, porque se quedaban viendo la tele hasta tarde, siempre había un programa que les interesaba.  A partir de hoy, fijamos una hora para irnos TODOS a dormir, sin excusas, sin pretextos para levantarnos de nuevo, sin un ir y venir constante al baño, a la cocina a beber agua... Aunque suene raro y antiguo ¡¡hay toque de queda!! El-la que no lo cumpla ¡debe tiempo!

El curso pasado la peque mayor ya comenzó la ESO, con jornada continua.  Ese horario, sin duda, tendrá sus cosas buenas y sus ventajas, pero para mí se terminó el rato de tranquilidad del mediodía.  Ese único momento en el día de relax y sobre todo de silencio.  Ahora también empieza Berta, se hace mayor y cambia de etapa.  Noto sus nervios y su inquietud.  Es normal, todos acusamos las novedades y nos asusta pensar cómo será, qué pasará...

Sé que no le costará adaptarse rápidamente a este ciclo, en el que las mamás nos damos cuenta de que definitivamente dejan de ser pequeños, plantean nuevos problemas y distintos temas de conversación, se empiezan a preocupar de otras cuestiones, ya no te necesitan tanto, comparten sus asuntillos y más tiempo con sus amigos, tienen sus secretillos, no les gusta que mires sus cosas, les interesa ir de tiendas y elegir su ropa... Sí, cuesta bastante hacerse a la idea, pero es ley de vida...

Berta: Después de casi tres meses de vacaciones que, por cierto, se me han pasado volando, ya toca la vuelta al cole. Las madres, como siempre, preguntando si tenemos ganas de empezar el curso, yo la verdad es que no tenía ninguna gana de volver, aunque sí que es cierto que me apetecía mucho encontrarme otra vez con todas mis amigas, después de todo el verano sin verlas.

A mí la vuelta al cole no me gusta nada.  Una de las razones es porque en vacaciones por la noche, te puedes quedar hasta tarde viendo algún programa en la televisión y al día siguiente despertarte a la hora que quieras, sin ninguna prisa y sin despertador que te asuste al sonar. Pero con el colegio te tienes que ir pronto a la cama y despertarte súper temprano.  Además este año que paso a la ESO tengo que levantarme todavía antes.

Empiezo una nueva etapa en Secundaria y eso es todavía más cambio. Como en otras ocasiones, cambio de profesores y de compañeros, pero este año también cambio de horarios.  Ahora a las siete sonará el despertador y sólo voy a tener clases por la mañana.  Mamá y los profesores nos han dicho que hay que tener cuidado con eso, porque al pensar que tienes toda la tarde por delante, dejas los deberes y estudios para el final y eso es peligroso.  Poco a poco tendré que acostumbrarme, porque este año seguro que hay más deberes y más que estudiar.


Ya estamos de vuelta...

12 septiembre 2014

Mamá y Berta: Después de un largo descanso en el blog (sí, es cierto, bastante largo, porque nos ha dado un poquito de pereza volver, mientras seguía el calorcito y se podía ir a la piscina)... ha llegado el momento de volver.  Con muchas ganas y algunas ideas en la cabeza, empezamos el curso aquí, deseando contaros un montón de cosas que os gusten y que os animen a comentar y a compartir con nosotras vuestras sugerencias y opiniones.

Septiembre siempre empieza con nuevos proyectos, muchos buenos propósitos y mejores intenciones.  Este mes trae consigo reencuentros, vueltas, novedades, cambios y adaptación una vez más.  Todo eso ¡¡nos encanta!! (después de haber superado el duro trauma post-vacacional). Además sigue haciendo buen tiempo, apetece salir, pasear, disfrutar de las terracitas, estirar el día y aprovechar las noches.


No todo es bueno, con septiembre también vuelven los horarios, los madrugones (sin duda, esto es lo más negativo), la rutina, el cole, los entrenamientos, los deberes, los libros... y lo peor, se acerca el otoño y con él, el invierno, que tan poquito nos atrae.  Pero, es el momento de quedarnos con lo positivo, con la energía y el ánimo que nos han dado las vacaciones, con la ilusión de iniciar nuevas y diferentes etapas, con las ganas de cumplir los buenos propósitos, con esa bonita sensación que dan los cuadernos y el material sin estrenar.

Es momento de prepararlo todo y de asumir, cargadas de pensamientos positivos, que esto no tiene vuelta atrás y que el curso comienza...

¡¡Vamos a por él!!