Ibones de Bachimaña

08 julio 2014

Mamá y Berta: Un paseo por el Pirineo Aragonés siempre es una excelente opción, en cualquier época del año.  Ya os contamos que nos gusta la montaña aquí y también hacer senderimo.  Una buena caminata viendo paisajes increíbles es, en todas las ocasiones, una maravilla.  Tenemos esta opción muy cerquita y deberíamos aprovecharla más, porque después de una buena subida o un bonito sendero, hay una inmejorable recompensa. 
En esta ocasión hemos disfrutado de los ibones de Bachimaña. La excursión comienza en el  Balneario de Panticosa.  Allí tenemos que atravesar andando el Balneario hacia el fondo, cruzando el río Caldarés y buscando la Casa de Piedra, edificio situado a la izquierda de la central eléctrica.  Donde acaba la calle que nos ha acercado hasta allí, nace un camino que sube a la ladera a la izquierda -según marchamos-, del mencionado río (camino marcado por las rayas rojiblancas de la GR-11, 1.640 m).
La senda sube en zig-zag por la montaña ganando altura sobre el balneario, en poco tiempo.  A los 10 minutos pasamos un mirador, continuando la subida por la ladera.  El sendero nos conduce por el interior del barranco.  Continuamos subiendo, acompañados en todo momento por preciosos saltos de agua, que nos hace parar para hacer alguna fotografía.
Seguimos por el barranco hasta llegar a una pequeña planicie.  Como continúa la época de deshielo, tenemos que cruzar por pequeños torrentes de agua, que hacen la marcha un poco más divertida y entretenida para todos.

Después, llega la cuesta del fraile, bastante durilla y donde no hay un pequeño respiro. Cuando ves el refugio un poquito más arriba, ya empiezas a animarte.  Nos quedamos en el ibon de Bachimaña, porque merece la pena detenerse, pasar un rato y disfrutarlo.  Además hay que reponer fuerzas y tomar algo fresquito. 
Caminamos alrededor del ibón inferior, para llegar al ibón alto.   Allí nos encontramos con un paisaje espectacular, que nos sorprendió y recompensó todo nuestro esfuerzo.  La verdad es que el día acompañó, porque no hizo un calor agobiante y el sol respetaba a ratitos.  Hay tanto para ver y disfrutar...

Berta: La excursión me gustó un montón, aunque también me cansé bastante... Hubo algún rato que pensaba que no podía seguir, pero cuando pasaba eso parábamos un poquito y tomábamos frutos secos o agua.  Subir cuesta mucho, pero bajar también es duro porque te duelen las rodillas y los pies.  Fue entretenido, porque había algún trozo que el camino se hacía más estrecho y había cuerdas para agarrarte.  También tuvimos que atravesar zonas con agua, con cuidado para no mojarnos demasiado.  Sólo nos faltó bañarnos...
Mamá:   Aunque queríamos una excursión más llanita, el sendero elegido nos encantó, mereció la pena la fuerta subida, que comienza desde el principio.  Fue una excursión muy entretenida, con un paisaje espectacular.  Los peques se portaron de maravilla y, salvo alguna pequeña queja, subieron como campeones, contando historias, cantando canciones y posando con paciencia para el reportaje de recuerdo.   Cuando vuelves cansado un baño y una buena cena son la mejor recompensa.  Y de mis agujetas posteriores mejor no hablamos...

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