El porqué de las cosas...

01 abril 2014

Mamá:  Hay varias situaciones en las que los peques, siempre me preguntan por qué hacemos eso los adultos.  La primera de ellas es en el portal de casa.  Cada vez que coincidimos allí al entrar o al salir y los mayores empezamos "Pasa, pasa", "No, no, pasa tú", "No, venga, adelante"... ¿Sabéis lo que hacían siempre? Pues pasar, a la mínima oportunidad ya estaban saliendo o para adentro, sin esperar.  La verdad es que así, todo es más rapido.  Las niñas ya han comprendido que es por educación y lo vamos consiguiendo, pero el pequeño. 

Otra situación que no entienden de nosotros.  Estás en un bar o en una terraza y llegar la hora de pagar. "Deja, deja, que pago yo", "Guarda eso, que de esta ronda me encargo yo", "Camarero, cóbreme a mí, en serio".  Entonces empieza el juego de apartar la mano, de quitarle el dinero al otro y luego devolvérselo, de amenazar al camarero si no coge el tuyo... Entonces los peques preguntan: Pero ¿por qué los mayores queréis pagar siempre? Mejor que gasten los otros... Sí, claro también tiene su lógica y ¡cuidado! que hay quien lo practica... 

Y la última. Te encuentras con alguien por la calle, con quien tienes una relación cordial, que no va más allá.  Besos, preguntas típicas, te interesas por tu familia, el trabajo... Llega el momento de despedirse y con él la promesa de quedar, de vernos más despacio, de no dejar pasar más tiempo sin una larga conversación... Después cuando ya has perdido de vista a la persona, sueltas "pero si no vamos a quedar...".  Los peques con cara de bolos.  Entonces ¿para qué habéis estado más diez minutos diciendo eso?  


Berta: Decididamente hay cosas de los mayores que nosotros no entendemos.  Son bastante raros y hacen cosas que no tienen mucho sentido.  Por ejemplo, cuando en una puerta se quedan quietos, nadie pasa y dicen ochenta veces (ni una menos, en serio) "Pasa", "No, pasa tú", "No, no, tú primero"... Total, que nadie se mueve, un atasco importante y venga a repetir lo mismo.  ¿No sería más fácil, empezar a salir o a entrar sin tanto rollo? Y menudo lío, que si tienen preferencia los mayores, que si el que sale, que si el que va cargado... 

Y ahora os cuento la mejor.  Piden la cuenta y, sin ni siquiera mirar si es caro o barato, empiezan a discutir para ver quién paga.  Todos sacan sus billetes y empiezan a insistir en que les toca a ellos.  Se empiezan a empujar para ser los primeros y hasta se enfadan. Pero ¿es posible? A nosotros nunca nos pasaría eso.  Si alguien quiere gastar lo suyo y además se empeña ¡adelante! Tú te guardas tus euros y seguro que encuentras algo bueno en que invertirlos. 

Otras veces se encuentran con gente por la calle, personas que nosotros ni conocemos.  Se paran, se pegan un buen rato hablando de tonterías, hablan de nuestros parecidos (aunque cada vez nos dicen una cosa, que si te pareces tu madre, eres igualita a tu padre...), del tiempo.  En fin, después del rollo, se despiden y siempre dicen "tenemos que quedar más despacio, no nos vemos nunca".  Pero después, nunca quedan. ¿Por qué hacen eso? Yo si no quiero hablar con alguien, no lo hago.  El mundo de los adultos es bastante complicado.


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