Mesa de chuches de comunión

29 abril 2014

Mamá: La temporada de Comuniones ya está aquí, a la vuelta de la esquina.  Por eso, hemos querido recordar hoy la mesa de chuches que preparamos para Berta, para después de la comida.  Como ya os contamos, la celebró en 2011, hace ya tres añitos.  Entonces no pensábamos en el tema del blog, por este motivo, las fotos no tienen una gran calidad.  Ese día, con los nervios, se te olvida hasta cómo funciona la cámara y luego te das cuenta que hay cosas de las no queda recuerdo. 


En los laterales colocamos unas cajitas con las bolsas de chuches para los niños y niñas invitados.  Las cajas son las típicas de fresas de la frutería, pintadas de blanco, con un papel de seda y una cartel con el nombre de la peque.  Las bolsas blanquitas con lazo en violeta, se las encargamos a Ana Bags y realmente eran preciosas, sencillas y elegantes.  Lo que llevaban dentro también fue un éxito, que duró poco.


Al lado, pusimos unos botes de Ikea, con un lazo a juego con el color de la comunión alrededor.  Estaban llenos de gominolas de distintos tipos y sabores, para que todos encontrasen alguna de su gusto.  En el centro un cartelito, hecho a punto de cruz, dando nombre a la mesa.  Justo delante, unas bandejitas con chocolatinas, con el envoltorio personalizado.  Y por último, unos paquetitos con puntos de libro de recuerdo, para los lectores. 


En el fondo, otros botes pero de mayor tamaño, adornados con unas piruletas de chocolate, con el nombre de la peque (encargadas en Chocolat Factory) y unos molinillos decorativos.  En el centro, en un soporte también de Ikea, con varios pisos, estaban los cupcakes en colores rosas, violetas y verdes, con dibujos de mariposas.  Os los enseñaremos otro día con más detalle, para que podáis ver qué bonitos eran.
Berta: Me encantó descubrir la mesa de chuches que me habían preparado.  Pasé un buen rato mirando cada cajita, cada bote, las piruletas,... Me gustó mucho repartir la bolsas de chuches para todos los niños, con ayuda de mi hermana.  Era muy divertido abrirla y ver lo que había dentro, chuches, cositas y un punto de libro para cada uno, para que lo pudiesen guardar de recuerdo y utilizarlo durante mucho tiempo.  Yo lo tengo bien guardado.


Mamá y Berta: Una mesa con cositas que sorprende y gusta tanto a mayores como a pequeños.  Seguro que, en un momento, desaparece casi todo... Es una manera bonita de endulzar la sobremesa y la tertulia o juegos de los comensales, dependiendo de la edad, poniendo una nota de color en un rincón del restaurante elegido.

Un consejo: Si vais a preparar una para cualquier evento, que os digan antes qué medidas exactas tendrá la mesa.  Así podréis organizar todo previamente, para ver cómo será el resultado.  Nosotras esperábamos una más grande y por eso quedó todo un poco juntito, menos separado de lo que nos hubiese gustado.

Volvemos con unas galletas con rosas...

25 abril 2014

Mamá y Berta: La vuelta después de unas vacaciones, aunque no sean largas, siempre es dura.  Hemos intentado endulzarla un poco.  Con ese fin, nos hemos puesto manos a la obra y hemos preparado una versión de las "Galletas con rosas" del libro "Las recetas de la felicidad" de Sandra Mangas.  Ya nos atrevimos con el Baumkuchen y como resultó bastante bien, ahora vamos con esta receta. 
 
 
Mamá:  Es una adaptación de las originales, hechas con nuestro toque personal, de principiantes en la cocina.  Pero duraron muy poco, así que seguiremos probando.  Como siempre, la otra peque lideró todo el proceso y dirigió la operación.
 
 
Berta: Necesitamos los siguientes ingredientes:
 
Para las galletas:
   * 300 gramos de harina
   * 125 gramos de azúcar glas
   * 125 gramos de mantequilla fría, cortada en cuadraditos
   * 1 huevo mediano
   * Una pizca de sal
 
Para la decoración:
   * Chocolate, azúcar glas y mantequilla
 
 
 
Mamá y Berta:  Se empieza preparando las galletas.  Se mezclan todo los ingredientes con las manos, hasta obtener una masa homogénea.  Se forma una bola y se divide en dos.  Se estira cada una de las porciones entre dos láminas de papel de hornear con ayuda de un rodillo, hasta dejarlas muy finas, de unos 4 mm de grosor.
 
 
 
Se dejan las láminas de masa en el frigorífico durante un par de horas o en el congelador media hora para facilitar el proceso de cortado.  Se sacan las láminas y se cortan redonditas.  Se colocan las galletas sobre una bandeja y se vuelven a llevar al congelador al menos 15 minutos.  Repetimos con el resto de la masa.
 
 
Se precalienta el horno a 170 grados y se colocan las galletas sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal.  Se hornean unos 10 minutos, hasta que estén ligeramente doradas por los bordes.  Se retiran del horno y se dejan enfriar antes de decorarlas.
 
Para la decoración, se hacen unas hojitas con chocolate, mantequilla y azúcar glas. Las de Sandra son mucho más bonitas, pero nosotras no logramos ese resultado tan espectacular. Las hicimos más caserillas y sencillas.  El sabor buenísimo.  Vistas y no vistas en un momento.
 
 
 
¿Nos tomamos unas con un cafecito o con un zumo? Mmmmm....
 


Un helado en la Toscana...

15 abril 2014

Mamá y Berta: Hace unos veranitos, viajamos a la Toscana.  Fue un viaje precioso, porque es una zona muy bonita, con un encanto muy especial y unos paisajes que te hacen parar cada poco tiempo.  Y lo que realmente nos sorprendió es que es tal y como la imaginas, la encuentras tal y como te la esperas.  Lo mejor es circular por sus carreteras entre pequeñas localidades, lejos de las autopistas o las autovías, para descubrir un paraíso para todos los sentidos.

Mamá: Pero, si hubo un pueblo que me impresionó y me encantó a la vez, fue San Gimignano, que conserva sus murallas y 15 de las 72 torres con que llegó a contar.  Está situado en la provincia de Siena, y nos gustó tanto que nos perdimos por sus calles en más de una ocasión. Volvimos para ver una y otra vez sus rascacielos medievales, que son realmente fascinantes.



Este pueblo fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1990 por su historia y por sus características únicas.  La torre era símbolo de poder en la Edad Media (Florencia tuvo más de cien), y las familias más poderosas competían entre si para construir la torre más alta como muestra de su importancia y riqueza.  Es increíble pensar que esas altas torres fueron construidas en la esa época y más todavía, imaginar Florencia así.


San Gimignano cuenta con cuatro plazas: la Piazza della Cisterna, la Piazza Duomo, la Piazza Pecori, y la Piazza delle Erbe. Y sus calles principales son Via San Matteo y Via San Giovanni, que cruzan la ciudad longitudinalmente.  Es una auténtica delicia pasear despacio, recorriendo y deteniéndose en cada rincón, trasladándote a otro siglo.


Es muy recomendable subir a la Torre Grossa (año 1311) de 54 metros de altura, desde la cual se puede contemplar el maravilloso y típico paisaje toscano.  Si te pierdes por sus calles, además de los comercios turísticos, se pueden encontrar unas interesantes galerías de arte contemporáneo, con obras de todo tipo expuestas.


Berta: Yo recuerdo las torres tan altas de San Gimignano, pero me acuerdo sobre todo, de su Heladería.  Los helados eran impresionantes, había sido la mejor del mundo dos veces (no sé si ahora tendrá más premios).  Fuimos más de una vez y probamos varios sabores.  Eran todos buenísimos y no me extraña que fuese campeona. 


Comprábamos los helados, después de hacer la correspondiente fila, y nos los comíamos en la plaza donde está la Gelatería, que tiene un poco justo en medio.  Así, viendo cosas bonitas disfrutábamos un montón.  Cuando nosotros fuimos el cartel era el que aparece en la foto.  Ahora viendo imágenes en google he visto que, en lugar de Pluripremiata, pone Dondoli.  Puede que se llame así, pero bueno, la encontraréis sin problemas. 

 ¿Ya conocías San Gimignano?  Si no habéis tenido suerte de visitarlo, os animamos a hacerlo, a perderos por sus calles y a comeros un heladito...

Enamoradas de los troqueles...

11 abril 2014

Mamá:  No sé en qué momento se produjo el flechazo, pero en cuanto los descubrí me enamoré por completo de los troqueles.  Creo que hará unos dos años más o menos, aunque es tan difícil calcular el tiempo... Tampoco recuerdo cuál fue el primero que llegó a mi vida, pero desde aquel han ido incorporándose poco a poco, uno detrás de otro.  Todos me encantan y, la verdad, es que les he encontrado un montón de utilidades. 
Sirven para hacer los detallitos más personalizados, para poner el nombre en los paquetes de chuches, para adornar marcos, para tener confeti de diferentes formas, para fabricar guirnaldas personalizadas, para dejar mensajitos, para darle un toque diferente a una caja... Hemos utilizado todas en muchas ocasiones y el resultado es perfecto.


Berta: Son muy fáciles de utilizar, por eso mamá nos los ha dejado varias veces, para hacer cosas de plástica, para los regalos artísticos de Navidad, para preparar un detalle, para escribir mensajes... Sólo nos pide que tengamos mucho mucho cuidado cuando los utilicemos.  Los tiene recogidos en cajas y a mí me encanta sacarlos y probarlos. 


De vez en cuando descubrimos que tiene alguno nuevo, que todavía no habíamos visto.  La colección está aumentado poco a poco y ya casi no caben... No sé si está pensando en tener alguno más, pero los que tiene son muy chulos. El de las estrellas grande es uno de mis preferidos.


Mamá: Es que, cuando pienso que ya tengo suficientes, encuentro un modelo con alguna forma que me conquista y no puedo dejarlo... Es una herramienta muy útil para dar un toque distinto a todas tus manualidades.  En fin, es una tentación que raramente no acaba en compra.


Muchos de los que tengo son de Hola Mamá Shop, que tiene una gran variedad y que va mostrando sus novedades en el blog.  Ahora la tienda está en España, pero varios de los que tengo, vinieron desde Alemania, junto con un montón de cartulinas, de rayitas, de cuadritos, de florecitas... Me gusta darme una vuelta e imaginar qué podría hacer con cada cosa.


Las de etiquetas de la foto de arriba son muy aprovechables.  La de abajo, la encontré en una tienda de Zaragoza, de las de toda la vida, Larraz, y la utilicé para las invitaciones, para los menús y para la guirnalda de la comunión de Berta.


Berta: El último troquel que hemos comprado ha sido el de banderines.  Mamá ya lo ha estrenado, lo ha usado para hacer una cosita que le ha quedado genial, pero que todavía no se puede contar porque tiene que ser sorpresa.  Seguro que os lo enseñaremos otro día, pero de momento ni una palabra.


Mamá:  Adivináis por qué el de la foto de abajo se ha convertido en uno de mis preferidos... ¡¡Nubecitas!! No nos podía faltar esta forma... Sin duda podemos utilizarlo para hacer tarjetas de nuestro blog.  Tenemos que ponernos manos a la obra con este tema.


Mamá y Berta: ¿Os gusta nuestra colección?  A nosotras nos chifla y estamos seguras de que no va a quedarse ahí.  ¿Alguna sugerencia?

Pulseras de gomas II parte

08 abril 2014

Berta:  Hace uno días os enseñé cómo hacer pulseras de gomas normales; podéis verlo aquí. Hoy os voy a enseñar dos tipos más. La primera es muy facilita (la del centro de la foto de abajo), pero la segunda no tanto (la pulsera de la izquierda en la foto).
 
 
Para la primera, que se llama inversa, necesitas los mismos materiales que en las normales y un número de gomas parecido.
 
 
El comienzo es igual que las normales, pero a partir de la segunda es diferente. Para el principio ya sabéis, la primera cruzada las otras dos normales y subes la de abajo del todo, luego colocáis otra goma y la del medio la bajáis para abajo y la que antes estaba abajo la subís por encima de los lápices. 

(Mamá: Clarísimo Bertita, las que no tenemos ni idea ahora lo vemos fácil, fácil)
 
 
Así tenéis que ir haciendo poco a poco e ir estirando cada vez. El cierre es igual que el de la normal. Quedan muy chulas y ya habéis visto que es súper fácil. Por si no lo habéis entendido, os dejo un video aquí.
 
 
Pasamos al segundo modelo. Como ya os he dicho esta va a ser un poquito más difícil, pero en cuanto lo pilléis veréis que es sencillo y facilísimo. Necesitáis dos tenedores, unas 80 gomitas y un cierre. Son muchas gomas, pero quedan genial. Esta es muy diferente a las anteriores.
 
 
Primero tenéis que unir los dos tenedores con un poquito de celo por la parte de abajo. Cogéis una goma, si el tenedor tiene cuatro dientes, primero la tenéis que pasar por una de un extremo, luego por las dos del centro y por último por la del otro extremo, luego tenéis que hacer lo mismo, pero con el otro tenedor, para pasar la goma de un tenedor a otra tenéis que cruzarla.

(Mamá: Ufff Bertita, prefiero que me la hagas tú, no acabo de entender el truco... no dudo que es facilísimo, pero me pilla un poco mayor)
 

Una vez que tenéis eso, el resto es facilísimo.  Encima añadís otra goma, pero esta se pone normal, que rodee los tenedores. Vais subiendo de una en una las partes en las que se ha dividido la goma de abajo del todo. Las tenéis que pasar por encima del diente o dientes que le corresponden.
 
 
En esta pulsera es importantísimo estirar mucho, pero sin que se te rompan las gomas y también tener mucha paciencia, por que si no... Ya veréis que cuando lo intentéis, lo entenderéis porque es mucho es más sencillo de lo que parece.
 
 
Como sé que probablemente os cueste un poco entenderlo, os dejo un video aquí que lo explica muy bien. Espero que os animéis.

(Mamá: Yo mejor te digo los colores que quiero y me la haces ¿vale? Ah y no olvidéis devolver los tenedores a su sitio, cada vez quedan menos).


Reinas todo un mes

05 abril 2014

Mamá y Berta: Ayer no pudimos publicar, pero hoy (aunque no es día habitual de entrada) no podemos dejar de hacerlo porque... ¡¡nos han nombrado reinas del mes de abril!! Sí, sí, es en serio, totalmente cierto.  Las maravillosas chicas de Mifuku blog nos han nombrado "Reinas del mes de abril"
 
 
 
Podéis verlo con detalle en su entrada: REINA DE MIFUKU DEL MES DE ABRIL.  ¿No es genial? Nosotras estamos encantadas...
 
Sólo podemos daros las gracias desde aquí, por todas vuestras visitas, por vuestros comentarios, vuestro ánimo, por vuestras palabras cariñosas siempre y claro ¡¡por este nombramiento!! que sencillamente ¡¡nos ha encantado y nos ha emocionado!!
 
Estamos deseando ver esos imanes y lo contaremos.
 
¡¡Un millón de gracias!! Sois fantásticas...


El porqué de las cosas...

01 abril 2014

Mamá:  Hay varias situaciones en las que los peques, siempre me preguntan por qué hacemos eso los adultos.  La primera de ellas es en el portal de casa.  Cada vez que coincidimos allí al entrar o al salir y los mayores empezamos "Pasa, pasa", "No, no, pasa tú", "No, venga, adelante"... ¿Sabéis lo que hacían siempre? Pues pasar, a la mínima oportunidad ya estaban saliendo o para adentro, sin esperar.  La verdad es que así, todo es más rapido.  Las niñas ya han comprendido que es por educación y lo vamos consiguiendo, pero el pequeño. 

Otra situación que no entienden de nosotros.  Estás en un bar o en una terraza y llegar la hora de pagar. "Deja, deja, que pago yo", "Guarda eso, que de esta ronda me encargo yo", "Camarero, cóbreme a mí, en serio".  Entonces empieza el juego de apartar la mano, de quitarle el dinero al otro y luego devolvérselo, de amenazar al camarero si no coge el tuyo... Entonces los peques preguntan: Pero ¿por qué los mayores queréis pagar siempre? Mejor que gasten los otros... Sí, claro también tiene su lógica y ¡cuidado! que hay quien lo practica... 

Y la última. Te encuentras con alguien por la calle, con quien tienes una relación cordial, que no va más allá.  Besos, preguntas típicas, te interesas por tu familia, el trabajo... Llega el momento de despedirse y con él la promesa de quedar, de vernos más despacio, de no dejar pasar más tiempo sin una larga conversación... Después cuando ya has perdido de vista a la persona, sueltas "pero si no vamos a quedar...".  Los peques con cara de bolos.  Entonces ¿para qué habéis estado más diez minutos diciendo eso?  


Berta: Decididamente hay cosas de los mayores que nosotros no entendemos.  Son bastante raros y hacen cosas que no tienen mucho sentido.  Por ejemplo, cuando en una puerta se quedan quietos, nadie pasa y dicen ochenta veces (ni una menos, en serio) "Pasa", "No, pasa tú", "No, no, tú primero"... Total, que nadie se mueve, un atasco importante y venga a repetir lo mismo.  ¿No sería más fácil, empezar a salir o a entrar sin tanto rollo? Y menudo lío, que si tienen preferencia los mayores, que si el que sale, que si el que va cargado... 

Y ahora os cuento la mejor.  Piden la cuenta y, sin ni siquiera mirar si es caro o barato, empiezan a discutir para ver quién paga.  Todos sacan sus billetes y empiezan a insistir en que les toca a ellos.  Se empiezan a empujar para ser los primeros y hasta se enfadan. Pero ¿es posible? A nosotros nunca nos pasaría eso.  Si alguien quiere gastar lo suyo y además se empeña ¡adelante! Tú te guardas tus euros y seguro que encuentras algo bueno en que invertirlos. 

Otras veces se encuentran con gente por la calle, personas que nosotros ni conocemos.  Se paran, se pegan un buen rato hablando de tonterías, hablan de nuestros parecidos (aunque cada vez nos dicen una cosa, que si te pareces tu madre, eres igualita a tu padre...), del tiempo.  En fin, después del rollo, se despiden y siempre dicen "tenemos que quedar más despacio, no nos vemos nunca".  Pero después, nunca quedan. ¿Por qué hacen eso? Yo si no quiero hablar con alguien, no lo hago.  El mundo de los adultos es bastante complicado.