Un paseo por San Sebastián...

04 marzo 2014

Mamá: Siempre es un placer visitar San Sebastián, callejear sin prisa y saborear sus deliciosos pintxos.  Además si es invierno y hace un sol espléndido, esta ciudad del Norte es aún más especial.  Caminar tranquilamente por el Paseo de la Concha, parando cada pocos pasos para mirar alrededor e incluso bajando a la arena para sentir más cerca el mar, es una auténtica delicia.

Descubrir la playa con poquita gente, ver cómo algunos valientes se atreven a bañarse, disfrutar viendo correr a los peques, contemplar el ir venir de las olas... ¿alguien puede resistirse a esta maravilla?

Berta: Me encantó la playa de San Sebastián.  Es muy muy grande, también muy muy larga.  Además está en medio de la ciudad, qué suerte tienen los que viven allí.  En el mismo centro pueden disfrutarla, pueden ir a pasar un rato, a darse un baño o a jugar en la arena.  Y hay sitio para todos, poque es enorme.


Mamá: ¿Y qué decir de su gastronomía? Un lugar en el que se come bien, bien.  Tomar unos pintxos es un excelente plan, aunque es difícil elegir porque las barras ofrecen una variedad impresionante.  A los peques, que son buenos comedores, les gustó la ruta y les costó llenarse porque estos pequeños bocados entran por los ojos.


Berta:  Nos habían contado que en esta ciudad era típico comer pintxos.  Una noche fuimos a cenar así.  Nos gustó mucho, porque podías elegir el que más te apetecía de la barra.  Nos daban un plato y después teníamos que guardar los palillos, para que supiesen cuántos habíamos tomado.  La bebida la ponían en vasos pequeños.   Estuvimos en varios bares y en todos, había cosas diferentes y riquísimas.


Mamá: El Peine de los Vientos, un rincón único, lleno de magia, un espacio para el silencio, para la reflexión, para compartir y para estar sola.  Una visita obligada en esta ciudad.  Podría pasar horas y horas allí sentada.  La primera vez que fui me impresionó, sin sabe muy bien por qué, y cada vez que he vuelto ha aumentado mi atracción.


Berta: De esta ciudad, me quedo con los paseos por la playa, podíamos correr y hacía tanto sol que pudimos quitarnos los abrigos.  También estuvimos escribiendo en la arena, pusimos nuestros nombres, hicimos dibujos y después jugamos a borrar los de los otros.  Prefiero ir en verano, para poder bañarme, pero también es divertido pisarla con las zapatillas... es diferente.

Mamá: Visitamos el Acuario, ya os lo contaremos.  Cuando salimos, se estaba haciendo de noche y así, pudimos admirar otra preciosa vista de esta bonita ciudad, llena de encanto, que nos enamoró una vez más.  Nos quedan para el recuerdo un montón de pequeños buenos momentos y la suerte de haberla vivido con un maravilloso tiempo.


¡¡Os recomendamos que os perdáis por San Sebastián!! Siempre os sorprenderá y encontraréis la forma de disfrutar...


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