Hay que buscar... ¡¡soluciones!!

17 enero 2014

Mamá:  Ya os hemos contado en alguna ocasión que soy muy de frasecitas.  Debo parecerme un poco a mi madre, que es riojana y que siempre tiene un refrán que pega con la ocasión.  Como diría ella "no me lo he encontrado en la calle".  Bueno, al tema que me disperso.  Después de mis famosas frases "Vive y deja vivir" (no confundirla con otras parecidas...) y "Lo poco gusta y lo mucho cansa", llega otro clásico, otras de las imprescindibles en mis rollitos a los peques. "Hay que buscar... ¡¡soluciones!!". 

Sí, lo sé, no es muy original, ni tiene un gran contenido filosófico, ni aporta mucho a la sabiduría popular, pero para mí es importante que la tengan siempre presente.  Cuando tienen un problema, cuando han discutido, cuando están preocupados o nerviosos por algo, y recurren a mí, ya saben que van a escuchar la frasecita.  El tema está claro, puede haber dos opciones, que la cuestión tenga o no tenga solución.  Si la tiene o tiene varias, hay que encontrarlas y ponerlas en práctica lo antes posible. 

Por eso, no quiero que se queden en el lloriqueo, en el pataleo, en el enfado... me gustaría que, pasado ese primer momento de disgusto en sus diferentes y variadas manifestaciones (algunas un pelín insoportables), tuviesen claro su propósito de buscar soluciones, de ponerse manos a la obra, de trabajar por arreglar las cosas, de analizar las distintas posibilidades (si las hay) y decidir cuál es la mejor o la más adecuada en ese momento.   En fin, una lección más de mi filosofía baratilla. 
 
Imagen encontrada aquí
 Berta: ¿Creíais que ya no había más frasecitas de mamá? ¿Pensabais que ya os habíamos hablado de todas las que utiliza a menudo?  ¡Pues no! Os aseguro que tenemos todavía unas cuantas, de las que iremos hablando.  Nos quedan entradas sobre este tema, porque tiene una lista larga de rollitos, que nos suelta en cuanto hay charlita y también cuando nos grita o está enfadada (sí, mamá también hace esas cosas). 

¿Qué os puedo contar sobre ésta? No hay mucha diferencia con las otras.  Cuando empieza a hablar y el tema va para largo, ya sabes (no hay ninguna duda) que, tarde o temprano (y suele ser temprano), una de sus famosas frasecitas va a caer.  Según de que vaya el asunto, puedes imaginarte la que va a decir.  Incluso hemos llegado a oír todas juntas en una sola conversación, a veces en buen tono, y otras no tanto. 

Supongo que está bien que mamá nos enseñe todas estas frasecitas y que nos recuerde que no tenemos que olvidarlas, que son importantes, que nos servirán de ayuda... pero también tengo que decir que, a veces, cuando sabes que vas a oír alguna, no sienta nada bien, no hace ni pizca de gracias, al revés sienta bastante mal y piensas... ¡ya está mamá con sus rollitos!.  Aunque ella también nos enseña a encontrar las soluciones a cada problema y siempre encuentra alguna.


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