Mi carta a Papá Noel

16 diciembre 2014

Berta: Querido Papá Noel

Falta ya sólo una semanita para que empiece tu gran noche de trabajo, muy especial para ti y, sobre todo, para nosotros, para que prepares tu trineo y a tus renos, los sacos llenos de regalos, digas adiós a los elfos y te pongas en camino, con tu característico "ho, ho, ho".  Será el momento de visitar millones de casas y dejar, junto al árbol a cada uno lo que ha pedido (bueno, más o menos y según la antelación con la que hayas recibido la carta). 
Yo creo mucho, muchísimo en la magia de la Navidad y no he perdido nunca la ilusión.  No me pregunto cómo son posibles algunas cosas, ni pongo en duda nada de nada. Me gustas tú y también los Reyes Magos, os quiero a todos igual. Pienso y dedico tiempo a hacer mis artísticos, canto villancicos (este año hasta participé con mi clase en un concurso, que nos fue fatal), ayudo a poner la mesa (Mamá: siento interrumpir, pero esto último no te lo crees ni tú), colaboro en la compra, en poner adornos... 
 
Además he sacado unas excelentes notas en la primera evaluación de la ESO, con lo complicado que es cambiar de ciclo, adaptarse a una nueva etapa, tener nuevos compañeros, nuevos profesores, nueva clase... En definitiva soy adorable y he cumplido con toda mi parte.  (Mamá: ¿toda? no comentas las discusiones con tus hermanos, esas malas contestaciones que tienes de vez en cuando, esos enfados repentinos, esos ratos en los que no te aguantas ni tú...). 
 
En fin, como ya sabes, porque tú en eso no fallas y nos conoces muy bien a cada uno, hace tiempo que tengo una petición muy, muy especial.  Algo que necesito y que es imprescindible ya en mi vida, porque, si no lo consigo pronto, mis compañeros me van a dejar a un lado, mis amigas no me van a hacer caso y me van a empezar a ignorar por ser rara, por no estar en el mundo actual, por estar perdiendo nivel tecnológico... 
 
Ya he explicado tantas veces que necesito un móvil, que ya no sé qué más decir.  Lo conté aquí y no dejo, ni un solo día, de insistirle a mi madre, de darle muchas razones, de pedirle, de suplicarle que me compre uno.  Estoy siempre usando el suyo, lo lleno de grupos que no silencio, se lo cojo sin permiso, le digo que se lo cotilleo, se lo dejo sin batería y no lo pongo a cargar, no lo devuelvo nunca a su sitio para que no lo localice... ¿cómo puede aguantar tanto? (Mamá: no me puedo creer lo que estoy leyendo... desde hoy tiene candando y siete llaves...)
 
Así que, como ves, recurro a ti como mi última opción.  Sé que tú sabrás comprenderme y que, una vez más, es tu principal deseo cumplir mis sueños.  Como el viaje a Nueva York es más difícil de cumplir, no te compliques la vida y traéme una cosita pequeñita, que sea táctil y que tenga  internet. Mejor si es blanco y viene con una funda chula, de las que se llevan ahora. 

Prometo no estar todo el día con él, no utilizarlo mientras comemos, darle un uso responsable, no pasar cadenas de esas tontas y sin sentido, no hacer fotos que no deba, no descargarme cosas que no sean gratuitas, no estar todo el día jugando, no abusar de las llamadas, no tenerlo encendido en clase, no enredar con él en el colegio... Sé que si me lo confiscan mi madre tardará bastante en ir a recogerlo y no te digo nada en devolvérmelo. 

Confío en ti Papa Noel, sé que no me fallarás y ¡por fin! veré cumplido mi gran deseo.  No quiero abusar, con ese regalo me basta, así que no es necesario que me traigas nada más.

Un beso enorme y buen viaje por el mundo el día 24, 

Berta
P.D. ¡Ah! Y no olvides traer a mamá todo lo que ha pedido, ella se lo merece todo... 

Una tienda preciosa...

12 diciembre 2014

Mamá y Berta: El otro día paseando, muy bien acompañadas por cierto, por las calles del centro de Zaragoza, un precioso escaparate llamó nuestra atención.  Estaba lleno de cosas bonitas y especiales, así que no pudimos resistir la tentación y cruzamos la puerta, dispuestas a disfrutar y a descubrir pequeños grandes tesoros. 


La tienda está situada entre la calle Alfonso y la Plaza San Felipe, concretamente en la calle Candalija número 8 (¿no os encanta el nombre?).  Aquí tenéis un pequeño planito, para que podáis situarla fácilmente. 


Y como ya habéis visto, se llama Made in Charme, Hogares con Encanto.  Tiene página web, podéis verla aquí y disponen de tienda online.  Además también están en Facebook, para ir mostrando todas sus novedades.


Como os decimos fue su escaparate lo primero que nos enamoró y nos invitó a pasar al interior... 


Con cositas de Navidad, pero diferentes y verdaderamente con encanto... como esas casitas blancas que enseguida nos imaginamos en la entrada de nuestra casa....

Y una vez dentro, continuamos disfrutando y deleitándonos con cada detalle, con cada rincón, preparados con mimo, con buen gusto y con mucho cariño seguro (eso se nota)... 

Mirad... 


Si tenéis la oportunidad no dejéis de dar una vuelta, es una maravilla y una delicia encontrar tantos pequeños tesoros, en un espacio tan bonito. 

Y claro no pudimos evitarlo... ¡picamos!  Eso os lo contamos otro día... ¡Ah! y un secretillo, después, nos tomamos un chocolatito caliente con churros que completó una mañana muy divertida, de turistas en nuestra ciudad.

Tiempo de adviento...

09 diciembre 2014

Mamá y Berta: Adviento es el período de preparación para celebrar la Navidad. Es un tiempo que nos gusta, porque todo empieza a oler a esas fechas tan especiales y tan familiares, tan llenas de luz y buenos momentos.  Comienzan los preparativos, se escriben las cartas y se colocan los calendarios, con sus regalitos secretos...


Las cajas con los adornos inundan cada rincón, todos quieren participar y colocar algo a su manera.  La casa se llena de luces, de flores de pascua, de bolas, figuritas y estrellas... El cartel de la puerta de entrada y su Papá Noel dan la bienvenida a los que nos visitan...


También llega el momento de los calendarios de adviento...  Puedes encontrarlos de muy diferentes tipos, pero siempre tienen números, que se corresponden con el día del mes... es una cuenta atrás. En algunos de los modelos, en cada tarjeta hay un mensajito que se va abriendo día a día.

En otros, la sorpresa viene en forma de regalitos, tickets - vale que puedes ir canjeando o de chocolatinas.  Quizás estos últimos sean los más sencillos y los más fáciles de adquirir, pero sin duda, son los preferidos de los más pequeños. 


Lo importante es la ilusión de abrir una cajita, un papel, una ventanita, un bonito envoltorio, un sobre, una bolsita o un calcetín.  Lo mejor es el "oooooh" y la sonrisa que le acompaña.


En la red las opciones son infinitas y lo cierto es que la creatividad de la gente y sus ideas son increíbles, hay pequeños, grandes, de múltiples materiales, de todo tipo de colores, hechos a mano... No dejéis de daros una vuelta... la visita merece la pena.


Y no olvidéis que el Adviento es época de quedarnos con la parte buena de las cosas y, por supuesto, de las personas.  De fijarnos en todo aquello que nos une, dejando a un lado lo que, a veces, nos separa o no comprendemos. 


Es una buena oportunidad para refugiarnos en aquello que nos hace felices en algún instante, es el tiempo de deleitarnos en los pequeños detalles y en la esencia de lo que de verdad importa. 


Puede ser además un excelente punto de partida...


Pero para todo eso, es necesario que nos dediquemos a pensar un poquito, es imprescindible que miremos en nuestro interior y comprobemos que todo está bien, en su sitio... porque a veces las prisas, el mal humor, las circunstancias nos llevan a ninguna parte.

Tarta de chocolate blanco y cerezas

28 noviembre 2014

Mamá y Berta: Ya os comentamos que nos encantan las cerezas.  Así que esta tarta de chocolate blanco (nuestro preferido) y cerezas, teníamos que probarla sí o sí.  La receta original es del libro "Objetivo: la tarta perfecta" de Alma Obregón.  Os hablamos ya de él aquí, porque preparamos otra tarta de chocolate blanco.

Los ingredientes son los siguientes:

Para el bizcocho:
200 ml de aceite
200 gramos de azúcar
200 gramos de harina
2 cucharaditas de levadura química
4 huevos
2 cucharadas de pasta de cerezas (o aroma de cerezas y colorante color cereza, en su defecto)
Una porción de almíbar, preparado con (en nuestro caso) mermelada de cerezas.  En la receta original 50 ml de kirsch.

Para el relleno:
Mermelada de cerezas (casera o comprada)

Para la decoración:
1 porción de crema de mantequilla
250 gramos de chocolate blanco
Cerezas
¡¡Manos a la obras!! Antes que nada, precalentamos el horno a 180 grados y engrasamos y enharinamos los moldes.  Después batimos aceite, azúcar y huevos, incorporamos la harina y la levadura tamizadas y batimos a velocidad baja hasta que la masa sea homogénea.  La repartimos en dos boles: en uno no ponemos nada y en el otro añadimos la pasta de cerezas.
Cogemos la masa "neutra" y ponemos una cucharada justo en el centro de cada molde.  A continuación, echamos una cucharada de masa de cerezas justo en el centro de la cucharada anterior y repetimos hasta acabar con las masas.  El resultado es una serie de círculos concéntricos de colores alternos.
 Horneamos los bizcochos unos 25 ó 30 minutos, los dejamos enfriar 5 minutos, los pinchamos con un palillo y los pintamos con el almíbar.  Desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Derretimos el chocolate al baño maría y lo dejamos templar, reservando 70 gramos.  Incorporamos el chocolate a la crema de mantequilla batiendo a la máxima velocidad durante 2 minutos.  Usamos el chocolate reservado para bañar las cerezas, colocándolas sobre papel de cocina y refrigerándolas para que el chocolate se endurezca.
Montamos la tarta rellenando con una capa de mermelada cada piso de bizcocho y cubriendo y decorando con la crema de chocolate blanco.

¡¡Y lista para comer!! No nos digáis que no tiene una pinta estupenda.  Después de una buena comida ¿puede haber mejor postre? Mmmm, nos entra hambre sólo de pensar en lo jugosito que estaba el bizcocho...

Hemos visto... Lo imposible

25 noviembre 2014

Mamá: Un domingo por la noche, después de ver por primera vez el famoso anuncio de la Lotería de Navidad, supuestamente muy emotivo y de lágrima fácil (queda claro que no me ha gustado nada ¿no?), nos quedamos todos viendo una entrevista de Risto a María Belón, en el programa "Viajando con chester".  Podéis ver la entrevista aquí. Ella es la madre de la familia que vivió en realidad la historia de la película "Lo imposible".  Una peli que, aunque nos apetecía bastante, no vimos en el cine cuando se estrenó.

Escucharla fue impresionante e impactante.  Realmente cada una de sus respuestas me hacía pensar y ponía mis sentimientos a flor de piel. Desde luego no te deja indiferente, son de esas cosas que te hacen parar un momento y reflexionar, a pesar de que la vida pronto te arrastre de nuevo al día a día. A mí me encantó verla, pero a los niños también, no pararon de hacer preguntas y estaban realmante interesados en lo que pasó, en las circunstancias que les tocó vivir.  Después de oír con detalle lo que contó, teníamos claro que queríamos ver la película. 

Como el martes era jornada de cole, la grabamos.  El sábado, tras una mañana llena de emociones futbolísticas y una buena comida, nos sentamos por la tarde, dispuestos a enfrentarnos a una historia real e increíble.  Creo que casi ni pestañeamos, nuestra atención completa estuvo en la pantalla, en cada escena.  Y sencillamente nos encantó, aunque también nos hizo llorar.  Sin duda, me quedo con el esfuerzo de la madre, con las sensaciones y enseñanzas que transmite a su hijo en esa situación.  También con la actitud de Lucas, si es así, es realmente admirable.  Con las casualidades de la vida que consiguieron un encuentro maravilloso. Y sobre todo, con una frase de María: "el amor mueve montañas".

Así que ¡feliz día! y disfrutad del amor que tenéis cerca, sea en la forma que sea, tenga el nombre o la apariencia que tenga.  Movamos montañas.


Berta:  El pasado sábado vimos la película "Lo imposible", la estrenaron hace ya tiempo en el cine, pero no la fuimos a ver (entonces éramos más pequeñas), así que cuando supimos que la repetían en la tele, nos apetecía mucho verla. Como ya sabréis, la película esta basada en un hecho real, la historia le ocurrió a una familia española.  La madre, María Belón, concedió una entrevista para un programa de la tele, contando su experiencia, en la realidad.  Y nosotros la vimos.


La película trata sobre el tsunami que arrasó Tailandia hace ya unos años.  Hubo miles de muertos,  pero aún así los cinco miembros de la familia (entre ellos un niño de cinco años, que ni siquiera sabía nadar, según contó María en la entrevista) consiguieron salvarse y reencontrarse, aunque sufriendo mucho y con muchas heridas, especialmente la madre. Todo fue de pura casualidad, lo importante es que ahora todos se han recuperado.

Según contó también María Belón en la entrevista, la película (aunque todas las películas son peliculeras) se parecía bastante a lo que ocurrió en la realidad.  Yo creo que, a pesar de lo mal que lo pasaron, tuvieron muchísima suerte. La película me gustó bastante, es muy emocionante, con momentos muy tristes, pero otros muy bonitos, como cuando se reencuentra la familia entera. Yo os la recomiendo aunque muchos ya la habréis visto.


Un paso más... adiós niñez

21 noviembre 2014

Mamá: La peque no entiende por qué hacemos esta entrada, qué podemos contar sobre este tema... pero seguro que vais a entenderme.  Hace un tiempo, estuvimos ordenando armarios, distribuyendo de nuevo el espacio, porque cada vez necesitan más para sus cosas, su ropa, sus complementos y menos para sus juguetes, sus puzzles, sus muñecas... Aquel día quitamos ya algunos de estos para colocar camisetas, sudaderas... pero aún así necesitaban más. 

Ayer llegó el momento.  Conseguimos una gran caja de cartón y empezamos a empaquetar... ¡sus muñecas! Esas Nancys (¿os acordáis?) que tanto les gustaban, con las que tantos ratos han pasado. Para ellas nada del otro mundo, se acabó el tiempo de jugar con ellas y ya está.  Nada de pena, ninguna duda, "no hay que darle más vueltas mamá", "ya no vamos a utilizarlas", "mamá, ya no somos pequeñas, las muñecas ya no nos sirven".  Lo único que me pidieron es que no las tirase, que las guardase.
 
Pero ¿cómo ha sido esto, si yo no me he dado cuenta? No imagináis lo que me costó meter cada una de las muñecas, cada uno de sus pares de zapatos, cada uno de sus sombreros, de sus vestidos... Y sobre todo, cerrar la caja y precintarla... Ellas no comprendían qué me pasaba exactamente, por qué hacía todo tan despacio, por qué me costaba desprenderme de todo aquello, no se imaginaban que estaba cerrando una etapa, su infancia, sus risas de niñas y a la vez estaba abriendo otra, muy diferente, supongo que ni mejor ni peor, pero distinta.  Además estaba perdiendo algo que ya nunca volverá... (nudo en la garganta).


Berta:  No entiendo que quiere mamá que comente sobre este tema.  La cosa es sencilla y no tiene mucha historia.  Hace poco tiempo, un día que le dio por ordenar y sacar todo, nos dimos cuenta de que no nos cabía ya bien la ropa nueva en los cajones y en el armario.  Pensamos que teníamos que hacer hueco, quitar juguetes, para repartirnos más baldas y así poder tener todo mejor colocado y así de paso, igual nos caían menos broncas por desordenadas. 
 
Entonces le comentamos a mamá que podíamos quitar las Nancys que ocupaban mucho espacio, porque ya no íbamos a jugar más.  Pero no quiso, nos preguntó si estábamos seguras y que mejor más adelante.  Pero ahora ha debido cambiar de opinión y hoy por la tarde, ha cogido una caja y ha empezado a meterlo todo. 

Nos ha preguntado un montón de veces si nos daba pena.  Las dos hemos dicho que no, porque la verdad es que hace tiempo que no jugamos y no las sacamos del armario, preferimos la tablet o el móvil (si tuviéramos claro, de momento el suyo).  Tenemos un montón de cosas además, entre vestidos, zapatos, gorros, hasta maletas, bicis, set de peluquería... No sé por qué le daba tanta pena.  De todas formas, le he dicho que no las tire, que las guarde por si tengo hijas.


Las ventanas de Provenza

18 noviembre 2014

Mamá y Berta: Este verano pasamos unos días en la Provenza francesa.  Si piensas en esta región del país vecino seguro que recuerdas enormes campos de lavanda, en colores malva y violeta.  Con la misma se fabrican todo tipo de productos, que puedes encontrar en numerosas tiendas, decoradas con mimo y buen gusto, cuidando los detalles, con un atractivo envoltorio y un agradable aroma. 

 
Un buen momento para viajar hasta allí es medidados de julio, cuando comienza la época de recolección y los aromas de los campos de lavanda lo impregnan todo.  Después, se procede a su secado, durante dos o tres días, antes de ser transportada a las destilerías. Nosotras no viajamos en este momento del año, pero nos contaron que es impresionante ver este maravilloso espectáculo. Y buscando, buscando pudimos encontrar todavía algún campo con lavanda. También sus carreteras tienen un encanto especial, bordeando los numerosos campos de lavanda, pero también de viñedos y trigo.


Pero la Provenza no es sólo lavanda. Situada al sur de Francia, entre el mar y la montaña, es una tierra llena de luz, una tierra muy mediterránea. Puedes encontrar en ella múltiples opciones y diversidad, pero no puedes perderte el Palacio de los Papas en  Aviñón, el Anfiteatro de Arles, la Ciudadela Vauban de Briançon, el Castillo de Les Baux de Provenza o el Museo Granet de Aix-en-Provenza.


Desde luego, no es casualidad que Cézanne y Van Gogh, dos genios de la pintura obsesionados con el color y la luz, eligieran la Provenza como refugio y tema de sus obras. A través de sus cuadros, todos hemos viajado alguna vez por los bonitos paisajes y por los bellos pueblos de esta región francesa, que invita a que la descubras poco a poco, deteniéndote en cada detalle, mientras disfrutas de sus acogedoras terrazas y sus rincones.


Es imprescindible ir parando en cada una de sus localidades, perderte por sus calles, pasear sin estar pendiente del mapa, disfrutar de su gastronomía, de buenos aperitivos o una copa de vino, y fijarte en las fachadas ocres de sus casas y edificios, tan características, plagadas de ventanas. Pueblecitos como Gordes, Tarascon, Saint-Rémy-de-Provence, Aix-en-Provence o Les Baux-de-Provence merecen un buen rato. 


Y si algo nos gustó especialmente, fueron sus fachadas de piedra y sus ventanas, pintadas de alegres colores, abiertas a la luz y llenas de vida.  La mirada siempre se dirige hacia ellas, imaginando su interior y el día a día de sus habitantes, escuchando los sonidos que salen de las mismas, las voces en un tono bajo y oliendo comidas recién hechas.


Un pequeño paseo por la Provenza siempre merece la pena... aunque sea a través de fotografías y bonitos recuerdos de unas vacaciones ya pasadas.  Y nosotras os invitamos a compartirlo a través de de nuestro pequeño blog.


Hemos visto Alexander y un día terrible...

14 noviembre 2014

Mamá:  El domingo, después de una buena sesión de deberes (¿os he contado lo poco que me gusta la cantidad enorme que les mandan a diario?) y de estudio, sacamos un ratito para ir al cine.  Ahora es complicado encontrar una peli que nos encaje a todos, porque las niñas son más mayores, pero el peque sigue siendo precisamente eso, pequeño.  Ellas quieren ir viendo otras cositas, pero él prefiere todavía las de dibujos. 


Pero Berta, una fan incondicional de Disney Channel, había visto en ese canal varias veces el tráiler de una película que, según ella, tenía buena pinta.  Todos estuvimos de acuerdo en que podía ser una buena opción, por los que nos contaba y porque además era apta para todos los públicos.  Después de esperar un ratito en la fila de las salas y armados con unas buenas palomitas, nos sentamos a disfrutar de "Alexander y el día terrible, horrible, espantoso, horroroso". 

Y la verdad es que pasamos un buen rato.  Todas las peripecias y desastres que les van pasando a los integrantes de la familia, nos hicieron reír bastante.  No es muy larga y resulta en todo momento entretenida, porque tiene buen ritmo y situaciones muy graciosas.  Además ¿quién no ha tenido un día horrible y terrible? y ¿quién no ha descubierto que es precisamente entonces cuando descubres que lo más importante es la familia?


Berta: El pasado fin de semana fuimos al cine, a ver la película llamada "Alexander y el día terrible horrible, espantososo, horroroso".  Es una película de Disney, pero no de dibujos animados, si no que es protagonizada por personas. La estrenaron el pasado 7 de noviembre, y desde entonces, cada vez que veía el tráiler tenía muchas ganas de ir a verla. Tenía bastante buena pinta.

Como el nombre de la peli indica, el protagonista, es Alexander que, cansado de tener días terribles, horribles, espantosos y horrorosos, pide que su familia le comprenda.  Pero quizás no fue muy buen deseo, ya que como él pidió toda su familia tiene el peor día que te puedas imaginar: accidentes, despistes, golpes, enfermedades... Pero así la familia se da cuenta de que, en los peores momentos, es cuando más unidos estaban. No os quiero desvelar el final por si decidís ir a verla, pero os digo que es sorprendente y muy bonito, para mí la mejor parte.

La película era de humor, y por tanto fue muy divertida. La recomiendo para los pequeños y mayores si queréis reíros un buen rato, es apta para todos los públicos. La película es una adaptación del libro infantil "Alexander and the Terrible, Horrible, no Good, Very Bad Day" de la escritora Judith Viorst. No me lo he leído, pero con ver la peli yo creo que es suficiente. Aquí os dejo el tráiler por si queréis echarle un vistazo.


Unas preguntas a Andrés Pascual

04 noviembre 2014

Mamá y Berta:  Todavía no podemos creernos la suerte que estamos teniendo... Gracias al blog y a que nos encanta leer, hemos podido hacerles preguntas ya a María Frisa y a Ana Alcolea.  Ahora hemos tenido la fortuna de que Andrés Pascual ha aceptado responder a nuestras clásicas preguntas, para saber un poco más de él y de su faceta de escritor.  


Mamá: Hace poco os contaba que había leído un libro suyo, Edén, y os recomendaba su lectura porque es una novela entretenida y que te hace meterte en la historia que cuenta, además de poder disfrutar de la oportunidad de descubrir un poquito de Brasil. 

Berta: Andrés Pascual nació en Logroño en 1969, es licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra y ejerce desde 1992 como abogado en La Rioja.  Es un gran amante de la música y viajero incansable.  Ha escritos estos libros: "El guardián de la flor de loto", "El compositor de tormentas", "El haiku de las palabras perdidas", "El sol brilla por la noche en Cachemira" y "Edén", su obra más entretenida y, al mismo tiempo, la más comprometida.


¿Cómo se te ocurren las ideas para escribir tus libros?
La primera, para mi novela "El guardián de la flor de loto", surgió de un viaje al Tíbet. A partir de entonces los viajes geográficos han ido muy ligados a mis viajes literarios. Aunque las ideas surgen cuando menos lo esperas. Da la sensación de que están ahí, esperando que tú las veas.


¿Qué es lo que más te cuesta de escribir un libro?
Escribir un libro es una tarea demencial, como todas las que merecen la pena en la vida, y has de nutrirte de dos depósitos: uno de ilusión y otro de esfuerzo. Pero yo amo cada uno de sus pasos: la documentación, la redacción, las correcciones...

¿Qué es lo que más te gusta de ser escritor?
Poder crear universos propios, y la certeza de que estos universos van a revivir de forma diferente en la mente y el corazón de cada lector.


¿Qué es lo más importante para ser un buen escritor?
Ser honesto con tus historias, contar lo que te sale del corazón.


¿Desde pequeño ya te gustaba escribir?
Escribía cada semana unos párrafos con mi abuelo Andrés Pascual (me llamo como él), que fue el autor de unos tratados de ortografía llamados "Mis dictados" que se publicaron en España durante décadas.


¿Qué hay que hacer para publicar un libro?
Estar convencido de que los sueños están ahí para perseguirlos.
¿Cuál es tu libro favorito?
No soy muy fetichista. En cada momento me emociona uno u otro. Últimamente he leído varios libros sobre Brasil, que es el escenario de EDÉN, mi última novela. Así me divierto y me documento al mismo tiempo.


¿Cuánto tiempo se necesita más o menos para escribir un libro?
Cada autor tiene sus tiempos. Yo no soy muy rápido escribiendo. Para escribir EDÉN he invertido dos años, entre los viajes de documentación y la labor de escritura.


¡¡Muchas gracias Andrés!! Esperamos seguir leyendo libros tuyos y que sigas siendo tan cercano y amable con tus lectores.  

¿Truco o trato?

31 octubre 2014

Mamá y Berta: ¿Recordáis nuestra celebración de Halloween del año pasado?  Podéis verla con detalle aquí

Hoy es la noche de Halloween, una noche terrorífica y de miedo... Aunque esta fiesta no nos gusta mucho, está llena de posibilidades para preparar sorpresas, pasar un buen rato, disfrazarse e incluso, asustar a alguien. 

La red está llena de ideas y sugerencias para sacar partido a esta tradición importada, que se está colando en nuestras vidas... 

Así que, llenad la cesta de caramelos y chuches, poneros algo nego, pintaros unas buenas ojeras, apagar las luces, llenar todo de velas y ¡¡disfrutad de las brujas, los zombies, los vampiros, las calabazas y las pócimas!! 


¡Feliz Halloween!

Receta: Quiche de bacon y queso

28 octubre 2014

Mamá y Berta: Hace un tiempo que queríamos probar a hacer un quiche, uno de los clásicos de la cocina francesa.  Se trata de una tarta salada abierta, elaborada con masa brisa (masa quebrada) rellena de la mezcla que tú prefieras, huevos y nata.  Para comenzar y conseguir un buen resultado, buscamos varias sugerencias de aquí y allá, leímos y comparamos, y finalmente adaptamos la información a nuestras preferencias. 

 
No queríamos excesivas complicaciones.  Simplemente, tal y como nos ha pasado con la pizza, queríamos dejar de comprar el quiche ya hecho y hacerlo totalmente a nuestro gusto, con ingredientes consensuados entre todos. Así que decidimos hacer algo sencillo y fácil.  Y la masa, por supuesto, es comprada, porque a tanto no llegamos. 

Ingredientes
     * 1 lámina de pasta brisa o masa quebrada
     * 3 ó 4 huevos
     * 200 gramos de nata líquida o leche evaporada
     * Unos 200 gramos de bacon
     * 150 gramos de queso Cheddar o emmental o mezcla de 4 quesos rallado
     * 100 gramos de queso Cheddar o gouda en cubitos 
     * 1 cuchara de mostaza y una cucharada de Ketchup
     * pimienta
     * Si os gusta, podéis añadir cebolla picada.

 
 Nuestro primer paso fue comprar un molde adecuado para quiche, porque no teníamos y nos gusta que el borde quede con esas formitas onduladas. Después, nosotras comenzamos extendiendo con el rodillo un poco la pasta brisa, que viene ya con papel de horno, para que quede un poco más fina y se adapte al tamaño de nuestro molde.  Eso sí, con cuidado para que no se rompa.  Cuando está ya colocada y extendida en el molde, tenemos que pincharla con un tenedor para que no haga burbujas.
 
 Además, para que no se hinche al hornearla debemos poner unos garbanzos por encima de la base (de esta forma harán peso).  La metemos en el horno durante unos 10 ó 15 minutos, a unos 170 grados, lo justo para que la masa se haga y empiece a dorarse. En ese momento, la sacaremos del horno, retiraremos los garbanzos y reservaremos la masa.

 
 Pero, mientras se hace, aprovechamos para preparar el relleno del quiche.  En un bol, echamos los huevos y los batimos.  Añadimos la nata y  revolvemos, para que se mezcle bien y quede unificado.  Después, agregamos el bacon, el queso y las cucharaditas de mostaza y ketchup.   Mezclamos todo y lo echamos sobre la masa que hemos dejado reservada. 

Es conveniente que los ingredientes queden bien repartidos por toda la superficie.  Podemos decorarlo con rodajas de tomate o bien con tomates cherry (este punto nosotras lo tenemos pendiente, porque debe darle buen sabor, pero al peque de la casa no le va mucho el tomate) o con rodajitas de queso de cabra y espolvoreamos con orégano.

 
Nos queda hornearlo durante unos 30 minutos a 200 grados aproximadamente, ya sabéis que cada horno tiene sus trucos, que sólo se conocen en cada casa o quien los utiliza habitualmente.

 
Y... ¡¡listo!! Tenéis que probarlo porque está realmente delicioso, les gusta a todos y tienes una buena cena hecha con bastante facilidad.  Además permite una y mil posibilidades, porque el relleno puede incluir los ingredientes que os apetezcan. Ya nos contaréis...

Taller de decoración de cupcakes y galletas

24 octubre 2014

Mamá: Ya os comentamos en la última entrada que, el viernes pasado hicimos un Curso las peques y yo.  Lo pasamos genial y hoy os lo contamos con detalle, para que podáis comprobar lo que disfrutamos.  Fue muy entretenido y hacerlo juntas nos encantó.  La profe fue Paula de Con un poco de azúcar, una tienda céntrica y preciosa, cuidada al detalle y con todo tipo de ingredientes, cortadores, moldes e ideas para preparar repostería creativa.



Las explicaciones fueron realmente amenas y respondió, con mucha paciencia, a todas las preguntas de unas alumnas poco hábiles en la materia.  Pero el Taller fue, sobre todo muy práctico.  Cada una teníamos que decorar dos cupcakes y dos galletas, una con forma de tarta y la otra de mariposa.  Aprendimos a hacer la buttercream o crema de mantequilla, paso a paso.  En nuestro caso, la elaboramos con sabor a caramelo y estaba... mmmmm, buenísima, aunque no sabíamos si resultaría excesivamente dulce.

Con una manga pastelera y una boquilla, cada una decoramos la parte superior de nuestros cupcakes, uno de dentro hacia afuera y el otro al revés.  Las mamás fuimos las primeras (compartimos el Curso con otro mamá y su peque) y no nos quedaron nada mal.  Después con fondant y unos moldes con formas muy chulas, los decoramos.  Nos reíamos mucho haciendo distintas formas y fijándonos en lo que hacían las demás.  
Después, llegaron las galletas.  Con más fondant de distintos colores y utilizando un cortador, las decoramos.  Primero la de forma de tarta de cumple.  Cuando ya teníamos la base, aprendimos a pintarlas, hacerle unas marcas o a colocar unas bonitas perlas.  Cada una dejó volar su imaginación. Lo mismo con la de mariposa, en este caso también le pusimos colores brillantes, dorados, plateados y rosas, que quedaban espectaculares. 
A mí me encantó el Taller y le perdí un poco de miedo al fondant, gracias a las explicaciones y la dedicación de nuestra teacher.  Me pareció una tarea entretenida, que requiere atención y por eso, desconectas por completo, mientras piensas en colores, decoraciones y formas.  Para mí, fue super relajante y, desde luego, me quedé con ganas de más, porque el tiempo se pasó volando.  Cuando llegamos a casa, nuestras obras fueron todo un éxito y más pronto que tarde repetiremos la experiencia.  Gracias Paula por la paciencia, por tu disposición, por la rica limonada, por las chuches y por esa mesa cuidada e ideal que preparaste para nosotras.

Berta: El otro día fuimos a hacer un Taller de Repostería, en una tienda pequeñita, en la que vendían todo tipo de cosas para hacer distintos postres y también hacían talleres.  Nosotras hicimos uno de decoración de galletas y cupcakes, pero hay un montón de tipos más, como nos gustó mucho, espero poder ir a hacer otro diferente.


Empezamos haciendo una buttercream para nuestros cupcakes, hicimos una mezcla y añadimos el sabor que más nos gustaba, en este caso fue el caramelo. Una vez que ya la teníamos hecha, la metimos en una manga pastelera y elegimos una boquilla que tenía forma de rosa.  Pensaba que sería más complicado, pero haciendo círculos con la manga, poco a poco iban cogiendo la forma de una preciosa flor.


Una vez que ya teníamos la crema puesta pasamos al fondant, había muchos colores y además bastantes moldes con un montón de formas diferentes, había corazones, flores, hojas... Era bastante sencillo, sólo que había que amasar el fondant y ya podías empezar a hacer formas con los moldes y quedaban realmente bonitas, incluso podías hacer una figura combinando varios colores.


Después hicimos las galletas, también decoradas con fondant y con distintos tipos de perlas y bolitas de colores. Para poner el fondant solo tenías que coger el mismo molde de la galleta y extender el fondant para cortarlo con el molde y pegarlo con leche condensada.  Se podían hacer un montón de combinaciones de colores y añadir perlitas e incluso pintar con rotuladores especiales comestibles.


El curso me encantó y como ya he dicho antes, me apetece muchísimo hacer otro. Pasamos un buen rato decorando y al final pudimos tomárnoslas.  Estaban muy buenas y era increíble ver el resultado de las galletas y cupcakes, que por cierto nos quedaron bastante bien. Me gustó un montón decorar los postres y también comérnoslos después.


¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado el resultado?