Vive y deja vivir...

25 octubre 2013

Mamá: Hoy toca otra clase de filosofía barata... porque queremos comentar otra de mis célebres frases.  Sobre la que más utilizo ya os hablamos aquí, pero en esta ocasión nos centramos en otra que también me encanta y que repito a los peques con bastante frecuencia, para que quede grabada en sus cabecitas y la apliquen a menudo: 

Vive y deja vivir

A diferencia de "lo poco gusta y lo mucho cansa", que empleo en cuestiones más cotidianas, ésta me gustaría que fuese una de las máximas de su comportamiento habitual, porque para mí es el primer paso para poder disfrutar de los momentos de felicidad que la vida te puede ir ofreciendo.  Eso no quiere decir que no la utilice en situaciones menos glamurosas, como cuando se ponen a contar las patatas fritas que tiene cada uno para cenar y entonces ¡zas! la frasecita.  Y es que no me gusta que se fijen en lo de los demás, me gustaría que aprendiesen a sacar lo máximo de lo que ellos tienen. 

Esta frase es tan simple y tan básica, tan fácil de llevar a cabo y con tan buenos resultados, que parece increíble que no consigamos practicarla con más frecuencia.  A menudo les digo, de mamá quiero que aprendáis y que siempre recordéis sólo tres cosas muy importantes, la primera es esta frase.  ¡Cuánto tendrían ganado si siempre VIVEN y dejan vivir, si se centran en ellos y en aprovechar cada instante, sin molestar a nadie y sin sentir eso tan horrible que es la envidia! Mis otras enseñanzas os las contaré otro día... 


Berta: Tengo que hablar de otras de las famosas frasecitas de mamá, aunque es verdad que ésta no la repite tanto como la primera (lo poco gusta y lo mucho cansa).  Aunque la dice bastante, a mí me molesta menos, porque me parece una frase con más sentido y menos pesada de escuchar.  De la otra ya estoy aburrida, pero siempre nos dice que ésta "Vive y deja vivir" es muy importante y que la tenemos que tener en cuenta.

Por ejemplo, si yo digo que mi hermana tiene más camisetas que yo, mamá enseguida suelta el rollito. Si le digo que a mi hermano le compran cromos y a nosotras nada a cambio, también la dice rápidamente.  Si mi hermana se queja porque a mí me riñen menos, otra vez la frase. Si discutimos comparando cosas o nos chivamos de algo, la oímos seguro. 

Pero mamá dice que, sobre todo, quiere que la aprendamos y la recordemos para siempre.  Todavía no entiendo muy bien porque es tan importante, pero supongo que poco a poco lo iré sabiendo y podré utilizarla muchas veces.  Lo que tengo claro de momento, es que mi madre no quiere que nos comparemos y que nos fijemos siempre en los demás.  Por algo será.



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