Anécdota o pesadilla...

18 septiembre 2013

Mamá:  En agosto, aprovechando las vacaciones fuimos de viaje recorriendo distintos lugares.  En uno de los hoteles, nos pasó una cosa curiosa, que quedó en una simple anécdota, aunque fue una experiencia para los peques.  Después, se acordaban muchas veces y no paraban de hablar del tema.  A mitad de noche, me desperté porque se oía un ruido bastante molesto.  Medio dormida, no sabía si era el móvil, la tele o un algún otro aparato.  Me levanté y cuando reaccioné un poco (me cuesta muchísimo despertarme), caí en la cuenta de que era la alarma de incendios.
 
Al principio, no sabíamos si era sólo en nuestra habitación.  Así que, salimos al pasillo y vimos a mucha gente saliendo, también a algunas personas bajando en pijama por la escalera y notamos bastante desconcierto.  Estaba claro que sonaba en todo el hotel, aunque no había humo ni olía a quemado. Despertamos rápidamente a los niños y les dijimos que se pusiesen sólo las zapatillas, porque teníamos que salir pitando. 
 
Bajamos por la escalera de emergencia, hasta la calle.  Había un camión de bomberos y un coche de policía.  La gente les hacía fotos, imagino que para subirlas a sus perfiles en redes.  Estuvimos allí una media hora, ya más tranquilos porque no había nada que nos alarmase.  Transcurrido ese tiempo, nos pidieron que volviésemos a las habitaciones, porque había sido un pequeño incendio que se había apagado sin problemas.  Después del susto inicial, para nosotros quedó en una anécdota sin importancia, algo para contar.  Pero ellos lo vivieron de una forma diferente, mejor os lo cuenta Berta.
 
 
 
Berta: Este verano, en las vacaciones, hicimos un viaje.  Una de las noches, cuando ya estábamos todos durmiendo, papá y mamá nos despertaron a mis hermanos y a mí.  Al principio, no sabíamos qué pasaba, pero me di cuenta de que la alarma de incendios sonaba sin parar.  Entonces mamá dijo que teníamos que bajar a la calle, que no daba tiempo a vestirnos y que teníamos que darnos prisa.  Me puse rápido las zapatillas, aunque estaba medio dormida.  Bajamos juntos por la escalera de emergencia, todo el mundo estaba allí para salir. Cuando llegamos a la calle olía un poco a quemado y la gente estaba en pijama, algunos descalzos.
 
No se veía fuego, ni tampoco humo, pero vinieron los bomberos y un coche de policía. En ese momento, como era mitad de la noche, no me daba mucha cuenta de lo que estaba pasando, nadie del hotel nos decía nada. Un poco más tarde, cuando llevábamos un rato fuera, nos dijeron que ya podíamos volver a entrar, aunque a mí me daba un poco de respeto. Poco a poco, todos volvían a su habitación. Pero lo peor es que luego no me podía dormir por el miedo que tenía, me hubiese gustado tener mi quita-pesadillas.  No dejaba de pensar que iba a volver a sonar en cualquier momento y que tendríamos que correr. 
 
Cuando lo cuento o me acuerdo, me trae muy malos recuerdos. En el colegio a veces nos enseñan cómo reaccionar ante un incendio pero pensaba que jamás me pasaría.  Pero al final ocurrió, aunque no en el cole. Desde ese momento, cuando vamos a los hoteles siempre miro a ver si hay una alarma de incendios, por si acaso y pienso que ¡ojala no suene!... 
 
 
 

2 comentarios

  1. Pues me alegro un montón que sólo quedara en un susto. Pero mejor prevenir!

    Un besote chicas!!

    http://podemoscharlarjuntas.blogspot.com.es/

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  2. Eso es Mari Paz, todo quedó en un susto y una aventurilla para contar ¡¡gracias!!

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